Brasil apunta a una cosecha histórica de soja y podría rozar las 180 millones de toneladas
Las proyecciones para la campaña 2025/26 anticipan un récord productivo, impulsado por mejoras de rendimiento y condiciones climáticas favorables en casi todo el país.
Brasil se encamina a una de las mayores campañas sojeras de su historia. Las estimaciones más recientes ubican la producción de soja en torno a las 179,5 millones de toneladas para la temporada 2025/26, un volumen que consolidaría un nuevo récord y reflejaría no solo el desempeño de los grandes polos agrícolas, sino también una recuperación generalizada en distintos estados productores.
De acuerdo con evaluaciones privadas del mercado, el ajuste al alza responde a un aumento del área sembrada y a mejores rendimientos promedio, favorecidos por un escenario climático ampliamente positivo desde diciembre del año pasado. Los indicadores de vegetación muestran un desarrollo saludable de los cultivos, lo que refuerza las expectativas de una cosecha sólida en gran parte del territorio brasileño.
En este contexto, analistas del sector destacan que los datos satelitales vinculados al índice de vegetación confirman un muy buen estado de los lotes en las principales regiones agrícolas. Informes recientes de una consultora internacional especializada en commodities agrícolas —difundidos en medios sectoriales como TodoAgro— señalan que el desempeño de los cultivos supera al de campañas anteriores en esta misma etapa del ciclo.
Uno de los focos de atención está puesto en Rio Grande do Sul, que viene de atravesar tres campañas consecutivas afectadas por eventos climáticos adversos. En 2025/26, el estado muestra una marcada recuperación productiva, con índices de vegetación elevados que podrían ser determinantes para consolidar el récord nacional. También Mato Grosso y Paraná, los dos mayores productores del país, registran condiciones climáticas muy favorables.
El buen desempeño no se limita a estas regiones. Estados como Goiás, Mato Grosso do Sul, Minas Gerais y Bahía también exhiben niveles elevados de desarrollo vegetal, lo que refuerza la idea de una campaña pareja y con alto potencial productivo.
En cuanto al avance de la cosecha, los trabajos comenzaron con cierto adelanto. A mediados de enero ya se había recolectado cerca del 3% de la superficie nacional, por encima del registro del año pasado y en línea con el promedio histórico. Si bien hubo demoras en la siembra durante septiembre y octubre, los especialistas coinciden en que, por ahora, no se observan impactos relevantes sobre la productividad.
Con un escenario climático que se mantiene estable y sin señales de estrés significativo en los cultivos, el mercado sigue de cerca la evolución de la campaña, que podría reafirmar a Brasil como el principal productor mundial de soja en el inicio de 2026.