China consolida su rol clave y dispara las exportaciones argentinas de sorgo
El cereal gana protagonismo en la campaña 2024/2025 gracias a la fuerte demanda del mercado asiático, que concentra la mayor parte de los envíos y mejora las perspectivas para los productores locales.
Las exportaciones argentinas de sorgo atraviesan un período de fuerte expansión impulsado, principalmente, por la sostenida demanda de China. El país asiático se convirtió en el principal destino del grano nacional, absorbiendo prácticamente la totalidad de los embarques y posicionándose como un socio estratégico para este cultivo dentro del esquema agroexportador.
Según estimaciones privadas del sector, durante la campaña 2024/2025 las ventas externas de sorgo alcanzarían alrededor de 1,5 millones de toneladas. De ese total, cerca del 90% tendría como destino final al mercado chino, un dato que confirma la centralidad de ese país en la dinámica comercial del cereal argentino. Este comportamiento fue destacado en un reciente informe difundido por la consultora AZ Group y replicado por medios especializados del ámbito agroindustrial.
El crecimiento de la demanda se explica, en buena medida, por la expansión del sector ganadero en China, que requiere grandes volúmenes de granos destinados a la alimentación animal. A esto se suma el uso del sorgo como insumo clave en la elaboración de bebidas tradicionales, como el aguardiente, donde el producto argentino presenta una ventaja competitiva diferencial.
En ese segmento específico, el sorgo local es especialmente valorado por su contenido de taninos, una característica apreciada por los consumidores chinos y que le otorga un posicionamiento singular frente a otros orígenes exportadores. Esta cualidad permitió que Argentina gane terreno en un mercado altamente exigente y competitivo.
El buen desempeño de las exportaciones también tuvo un impacto positivo en los precios internacionales, lo que despertó un renovado interés entre los productores. En un contexto atravesado por la incertidumbre climática, el sorgo aparece como una alternativa atractiva frente a cultivos tradicionales como el maíz o la soja.
Su menor requerimiento de inversión inicial y su elevada tolerancia a condiciones adversas —como sequías prolongadas o altas temperaturas— refuerzan su perfil como cultivo resiliente. Sumado a la previsibilidad que aporta la demanda china, el sorgo se consolida así como una opción estratégica para diversificar la producción y fortalecer la oferta exportadora argentina en los próximos años.