China mira a Sudamérica: señales del USDA anticipan un mayor desplazamiento de EE.UU. en el comercio agrícola

El último informe WASDE generó incertidumbre en los mercados: ventas estadounidenses por debajo de lo esperado y un mayor protagonismo sudamericano en el abastecimiento chino. En Argentina, soja, maíz y trigo muestran dinámicas diferenciadas.

El nuevo informe WASDE del Departamento de Agricultura de Estados Unidos volvió a generar inquietud en los mercados: aunque recortó más de lo previsto los stocks de soja, en maíz y trigo mostró existencias mayores y el tono general terminó siendo bajista. Aun así, la reacción del mercado estuvo menos ligada a los números del USDA que a un factor que vuelve a imponerse: la estrategia de compra de China. Para Dante Romano, investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, los datos refuerzan la tendencia de que el gigante asiático se enfocará cada vez más en Sudamérica para abastecerse. Las ventas estadounidenses quedaron muy lejos de lo esperado y, según el especialista, las operaciones “flash” expusieron esa debilidad: menos de 1,5 millones de toneladas embarcadas y apenas 300.000 destinadas a China, todas posteriores al anuncio oficial. A ello se suma que los stocks de soja en China se mantienen en niveles elevados, que aun con la baja de aranceles la oleaginosa norteamericana sigue siendo más cara que la brasileña, y que el acuerdo bilateral entre Brasil y China para intensificar su comercio podría seguir desdibujando la influencia de Estados Unidos en ese mercado clave. En este contexto, Romano señala que la promesa china de compras a Brasil “no sería tan positiva como parecía”, ya que profundiza la pérdida de participación estadounidense.

En el resto de los cereales, el panorama también muestra luces y sombras. En maíz hay señales algo más alentadoras gracias a ventas activas desde EE.UU. y una baja de stocks internacionales, alimentada en parte por la reducción de existencias chinas. Sin embargo, Brasil aparece nuevamente como un competidor fuerte: su menor producción estimada por CONAB se compensa con un mayor consumo interno y con el aval chino para importar DDG y sorgo desde ese país, lo que suma presión a la plaza global. En trigo, la demanda internacional se mantiene firme con licitaciones desde Egipto y Argelia, pero la oferta global continúa holgada, con proyecciones de mayor producción entre los principales exportadores y un único matiz bajista: se espera una reducción en Rusia para la campaña 2025/26 por menor área sembrada. En lo local, la soja avanza con demoras por lluvias, aunque dentro de la ventana óptima, y el mercado disponible sigue firme, sostenido por buenos márgenes industriales y la fortaleza de la harina. Romano explica que la paridad entre industria y mercado interno ayuda a sostener los valores y que incluso esa firmeza empieza a trasladarse a la nueva cosecha. En maíz, los compradores de posición nueva ofrecieron precios altos que motorizaron ventas, aunque la rapidez de la suba llevó a los productores a adoptar una postura más cautelosa. De todos modos, se espera una producción muy elevada para el próximo ciclo. En trigo, las lluvias ralentizan la cosecha y podrían moderar la presión de oferta; además, el movimiento de buques puede generar desajustes que favorezcan los precios. Persisten, no obstante, dudas por los bajos niveles de proteína y peso hectolítrico, dos factores que podrían dividir el mercado entre trigo con calidad estándar y lotes de menor valor. En síntesis, mientras el mercado internacional se reorganiza en torno a las decisiones de China —que sigue inclinando la balanza hacia Sudamérica—, Argentina atraviesa un escenario mixto en el que conviven expectativas de buena producción con incertidumbres por calidad, precios y competencia global.