Colombia: Bananeros rechazaron reducir cultivos y pidieron más institucionalidad, empleo y confianza

La agroindustria bananera colombiana defendió la inversión, la seguridad jurídica y la generación de empleo luego de que el presidente Gustavo Petro planteara disminuir las áreas cultivadas en Magdalena para priorizar el uso del agua para consumo humano.

La agroindustria bananera colombiana expresó su preocupación por la propuesta del presidente Gustavo Petro de reducir áreas cultivadas de banano en la región Caribe, especialmente en el departamento de Magdalena, con el objetivo de destinar una mayor cantidad de agua al consumo humano.

El pronunciamiento fue realizado por el sector agremiado en Augura, que reafirmó su compromiso con la institucionalidad, la seguridad jurídica, la libertad de empresa y el desarrollo regional. La entidad sostuvo que la actividad bananera representa una fuente central de empleo formal, inversión y dinamismo económico para numerosas zonas rurales del país.

El debate se abrió luego de que Petro, durante su intervención en el evento Diálogo social con pescadores y comunidades productivas, realizado en el municipio de Ciénaga, asegurara que en la región bananera existen “demasiadas plantaciones de banano” y planteara la necesidad de reducir la extensión cultivada para facilitar el flujo de agua hacia las comunidades.

“Hay que recortar esa plantación, ese volumen de plátano, de tal manera que fluya el agua hasta aquí, para el servicio del ser humano, porque la prioridad es el ser humano, después los negocios”, afirmó el mandatario.

Frente a esas declaraciones, el gremio bananero, encabezado por Émerson Aguirre, destacó el peso económico y social de la actividad. Según señalaron desde el sector, la agroindustria genera más de 200.000 empleos directos e indirectos y el banano es el tercer producto agrícola de exportación de Colombia.

Los productores remarcaron que la cadena bananera constituye el principal motor económico y social de muchas zonas rurales, donde miles de familias dependen de esta actividad para sostener sus ingresos y condiciones de vida.

También destacaron que, durante más de 38 años, productores y trabajadores construyeron uno de los modelos de diálogo social más sólidos del país, basado en la negociación colectiva, la formalidad laboral y la mejora continua de las condiciones de trabajo.

De acuerdo con la agroindustria, ese proceso permitió consolidar al sector como un referente internacional en salario digno, trabajo decente y desarrollo sostenible. En ese marco, advirtieron que cualquier decisión sobre la actividad debe considerar no solo el uso de los recursos naturales, sino también el impacto social, laboral y productivo que podría generar.

En su declaración, el sector manifestó preocupación por expresiones que puedan fomentar la polarización, la estigmatización o la descalificación de personas, organizaciones y sectores productivos que trabajan dentro de la legalidad y aportan al crecimiento económico del país.

Los bananeros insistieron en la necesidad de valorar a quienes invierten, producen y generan empleo en las regiones. Además, remarcaron que el desarrollo económico sostenible requiere condiciones de confianza, estabilidad institucional y reglas claras para la inversión.

Augura aseguró que coincide con todas las iniciativas orientadas a fortalecer las instituciones, garantizar la seguridad jurídica y promover un clima de confianza para invertir. Para el gremio, esos elementos resultan fundamentales para sostener la generación de empleo, el crecimiento regional y la permanencia de actividades productivas estratégicas.

En ese sentido, defendió el respeto por la iniciativa privada y el reconocimiento de los sectores productivos como motores de bienestar y desarrollo para las comunidades. La entidad también invitó a trabajadores, empresarios, comunidades y ciudadanos a reflexionar sobre la importancia de preservar los avances logrados en empleo formal, diálogo social, estabilidad institucional e inversión.

El gremio advirtió que las oportunidades económicas, el empleo formal y el desarrollo de las regiones no pueden darse por sentados. Por el contrario, sostuvo que requieren esfuerzos permanentes, políticas responsables y condiciones que permitan sostener la actividad productiva en el tiempo.

Finalmente, la agroindustria bananera afirmó que la defensa de la institucionalidad, las libertades económicas, el empleo y el desarrollo regional no responde a intereses políticos particulares, sino que constituye una causa nacional orientada a garantizar mejores condiciones de vida para las generaciones presentes y futuras.