El agro encuentra alivio en trigo y maíz, mientras la soja queda bajo presión por la sequía

La demanda internacional impulsa a los cereales argentinos con exportaciones y ventas en alza. La soja, en cambio, enfrenta un escenario más vulnerable por el estrés hídrico en la zona núcleo.

El comienzo de 2026 muestra un panorama dispar para los principales granos argentinos. Trigo y maíz aprovechan un contexto internacional favorable, con precios que reaccionan al interés de los fondos y a una demanda externa sostenida, mientras que la soja aparece condicionada por la falta de lluvias y las altas temperaturas en regiones clave de producción.

En las últimas semanas, los mercados agrícolas estuvieron influidos por la volatilidad financiera global, marcada por tensiones geopolíticas, movimientos en el dólar y reacomodamientos de carteras. En ese escenario, los inversores volvieron a mirar a los commodities agrícolas, especialmente al maíz y al trigo, luego de haber reducido posiciones. Este regreso de los fondos coincidió con una mayor estabilidad en el frente financiero internacional.

El economista Dante Romano, del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, explicó que la relajación de las tensiones externas permitió que los granos recuperaran atractivo, en particular aquellos donde los inversores estaban más vendidos. Este análisis fue recogido en informes sectoriales difundidos por portales especializados como TodoAgro.

La soja presenta un contraste marcado entre el plano internacional y la realidad local. En Brasil, la campaña avanza con muy buenos resultados y las estimaciones privadas proyectan una cosecha récord, superior a las 180 millones de toneladas. Además, China reforzó compras en Sudamérica tras cumplir compromisos previos con Estados Unidos. En Argentina, sin embargo, la situación es más delicada: la siembra está prácticamente concluida, pero la proporción de lotes con humedad adecuada se redujo y una parte relevante de la soja de primera atraviesa su período crítico bajo una ola de calor persistente.

Romano advirtió que, si la sequía se prolonga durante febrero, el impacto sobre los rindes podría acelerarse. En ese sentido, la reaparición de lluvias en el corto plazo resulta clave para sostener las expectativas productivas del complejo sojero.

El maíz muestra un cuadro más equilibrado. A nivel global, las exportaciones de Estados Unidos avanzan a un ritmo elevado para esta altura del año, lo que sostiene los precios. En el ámbito local, aunque el estrés térmico redujo la condición general del cultivo, los registros siguen siendo los mejores de los últimos cinco años para este momento del ciclo. A esto se suma un fuerte dinamismo comercial, con ventas semanales que cubren una porción significativa de la producción estimada para la campaña 2025/26.

El trigo aparece como el cultivo más destacado del momento. Favorecido por una cosecha récord, un dólar más débil y problemas climáticos en el hemisferio norte, Argentina logró acelerar los embarques y ganar presencia en mercados tradicionales de Europa y el norte de África. El volumen comprometido duplica el promedio histórico para esta época del año, impulsado también por subas en el precio del trigo ruso y nuevas licitaciones internacionales.

Con un saldo exportable cercano a las 20 millones de toneladas, el trigo se perfila como el principal sostén del agro argentino en el arranque del año, seguido por un maíz que mantiene una base productiva firme. La soja, en cambio, queda sujeta a la evolución del clima en las próximas semanas, en un contexto donde el factor hídrico vuelve a ser decisivo.