El financiamiento ganadero supera los US$1.000 millones y consolida un año histórico para el sector
La toma de crédito por parte de empresas ganaderas creció más del 20% en dólares entre enero y septiembre. Aumenta el uso de financiamiento en moneda extranjera y se profundiza el ciclo de inversión.
El dinamismo del financiamiento ganadero volvió a mostrar señales del gran momento que atraviesa la actividad a nivel nacional. Según datos del Banco Central procesados por el Rosgan, el stock de préstamos otorgados a empresas dedicadas a la cría bovina alcanzó al cierre del tercer trimestre los US$1.014 millones, lo que supone un incremento interanual superior al 20% medido en dólares. Para los analistas, el aumento del endeudamiento confirma que las empresas están apostando a ampliar la producción y mejorar su infraestructura.
La comparación con los últimos años ofrece un dato clave: por tercer año consecutivo crece la participación de créditos tomados en moneda extranjera. Actualmente, un 44% del total está nominado en dólares, frente al 18% registrado en 2024 y el 5% en 2023. Este cambio revela un mayor acceso a líneas financieras dolarizadas, algo poco habitual históricamente para la actividad ganadera, que suele operar con estructuras de crédito más conservadoras.
En medio de este proceso de expansión, el sector muestra además un mayor nivel de apalancamiento por unidad productiva. Según los datos recopilados por Infocampo, el endeudamiento por cabeza bovina pasó de US$16 a US$20 en apenas un año, lo que sugiere que los productores están acompañando la mejora de precios con inversiones orientadas a sostener el crecimiento.
Hacia la mitad del informe —con datos citados por Infocampo— se destaca que el mayor dinamismo en la toma de créditos convive con una tendencia reciente que modifica la estructura tradicional del financiamiento rural: cada vez más operaciones se realizan en dólares debido a la estabilidad cambiaria de los últimos meses y la baja de tasas en moneda extranjera.
Sin embargo, el análisis también advierte que el costo financiero sigue siendo un desafío. A pesar de la mejora reciente, las tasas en pesos y dólares habían escalado durante gran parte del año, encareciendo el crédito y tensionando la relación entre endeudamiento y rentabilidad. La caída de la tasa BADLAR —del 57,3% al 32% anual tras las elecciones legislativas— generó alivio, pero los especialistas consideran que aún hay margen para una mayor adecuación del sistema financiero a las necesidades del sector.
Otro punto de atención es que el crecimiento del stock crediticio todavía se encuentra por debajo del incremento del valor de la hacienda. Mientras la deuda aumentó alrededor del 20%, los precios del ganado subieron entre 45% y 65% en el mismo período. Según los analistas, este desfasaje evidencia la necesidad de instrumentos de financiamiento más accesibles y de largo plazo para sostener un ciclo de expansión productiva que se proyecta favorable para los próximos años.
En síntesis, la ganadería argentina transita un período excepcional: más crédito, más inversiones y mejores perspectivas. Pero para capitalizar plenamente este escenario, el sistema financiero deberá acompañar con productos específicos que permitan amortizaciones extendidas, menores costos y una estructura adaptada a la lógica de la producción ganadera.