El girasol completa la siembra en Santiago del Estero y enfrenta el desafío del calor y la falta de lluvias
Con la campaña de siembra prácticamente finalizada, el cultivo mantiene una condición mayormente buena, aunque las altas temperaturas y el déficit hídrico comienzan a generar signos de estrés en varias zonas productivas.
En Santiago del Estero, la siembra de girasol está prácticamente concluida, marcando una nueva etapa en la campaña agrícola. Sin embargo, las temperaturas elevadas y la ausencia prolongada de precipitaciones comienzan a impactar sobre la condición del cultivo, con un leve aumento de lotes regulares y malos, aunque la mayor parte del área aún conserva un estado general favorable.
De acuerdo con el relevamiento del Departamento de Información Agronómica (DIA), citado por TodoAgro, las zonas de Bandera, Colonia Alpina y Quimilí registraron episodios de estrés térmico durante los últimos días, producto de las temperaturas extremas. A ello se suma que cerca del 60% de los reportes mencionan estrés hídrico debido a la falta de lluvias. Pese a esta situación, en áreas como Colonia Alpina, donde las plantas aún se encuentran en etapas tempranas de desarrollo, no se observan síntomas visibles de deterioro.
El informe indica que, en general, el cultivo mantiene condiciones adecuadas, aunque la evolución en las próximas semanas dependerá de la ocurrencia de precipitaciones que permitan sostener el crecimiento y evitar la profundización del déficit hídrico. En comparación con el mes anterior, se registra un leve deterioro de la condición general, con un aumento del 5% en las categorías regular y mala, aunque casi el 90% de los lotes continúa entre bueno y excelente.
En el aspecto sanitario, se reportaron niveles bajos de plagas, con presencia de isoca medidora (Rachiplusia nu), oruga de yuyo colorado (Loxostege sp.), arañuela, gorgojos y vaquita dorada (Lagria villosa). Además, se observaron daños moderados de cuises y aves, sobre todo en los bordes de los lotes o en áreas cercanas a montes y caminos. En cuanto a enfermedades, se detectaron casos aislados y de baja incidencia de albugo o falsa roya blanca (Pustula helianthicola) y mildiu o enanismo del girasol (Plasmopara halstedii).
El contexto climático también explica parte del comportamiento del cultivo. Según los datos del satélite GPM, las precipitaciones de septiembre mostraron una alta variabilidad espacial, con mayores acumulados en el sur y suroeste provincial —en los departamentos de Choya, Guasayán, Robles, Jiménez y Ojo de Agua—, donde los valores superaron ampliamente el promedio histórico.
En tanto, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) prevé para el trimestre octubre–diciembre precipitaciones dentro de los valores normales para la región, pero con una alta probabilidad de temperaturas superiores al promedio, lo que podría intensificar las condiciones de estrés térmico si no se registran lluvias suficientes.
Con este panorama, la campaña de girasol en Santiago del Estero avanza hacia una etapa clave, donde la evolución climática determinará el rendimiento final del cultivo y su capacidad para sostener los buenos niveles de sanidad y productividad observados hasta el momento.