Entre el buen arranque y los desafíos climáticos: así evolucionan los cultivos de la nueva campaña
Aunque las lluvias y heladas siguen condicionando el avance de las tareas, la campaña 2025/26 arranca con buenas señales en soja y maíz, y un trigo que viene rindiendo por encima de lo esperado.
Según un informe de TodoAgro (10 de noviembre de 2025), en soja de primera la siembra cubre el 4,4% del área nacional proyectada, con una demora interanual de casi 4 puntos porcentuales. La intención de siembra alcanza 17 millones de hectáreas, un 4,3% menos que en la campaña pasada, marcando una leve retracción en la superficie destinada a la oleaginosa. Las condiciones de humedad superficial son favorables en la mayor parte del área agrícola, aunque los anegamientos en el centro y oeste bonaerense siguen dificultando el ingreso de maquinarias. En contraposición, el Núcleo Norte, junto al centro-este de Entre Ríos y Córdoba, muestran un buen ritmo de siembra e incluso adelantos respecto al año anterior, gracias a un mejor equilibrio hídrico y condiciones de piso más firmes.
Por su parte, el maíz avanza con cierta lentitud: hasta el momento se sembró el 36% del área nacional estimada, lo que implica un atraso de 2,7 puntos porcentuales en comparación con 2024. La zona centro-oeste de Buenos Aires sigue siendo la más afectada por las lluvias persistentes, que obligaron a reprogramar gran parte de la siembra temprana hacia fechas tardías. A pesar de las demoras, el 79% de los lotes se encuentra entre bueno y excelente, frente al 29% registrado un año atrás, lo que refleja una mejora notable en la calidad del cultivo.
En paralelo, la cosecha de trigo mantiene un ritmo sostenido y cubre el 11,6% del área apta, con un rendimiento promedio nacional de 24,3 quintales por hectárea. Las primeras trillas, especialmente en el norte y centro del país, arrojan resultados superiores a los esperados, e incluso en algunos casos se acercan a máximos históricos. Las heladas recientes y episodios de granizo dejaron focos de daño que aún se están evaluando, pero la proyección de producción nacional se mantiene en 22 millones de toneladas, respaldada por la buena performance general del cultivo.
Aunque el exceso de lluvias y las bajas temperaturas de las últimas semanas obligan a mantener la cautela, la nueva campaña se encamina con bases sólidas y potencial de altos rindes. Si las condiciones climáticas acompañan en lo que resta de noviembre, el panorama podría consolidarse como uno de los mejores comienzos de los últimos años, con un trigo firme, una soja que recupera terreno y un maíz que promete muy buenos resultados a pesar de los ajustes del calendario.