La baja de retenciones no logró impulsar los precios y pasó sin efecto en el mercado agrícola

Analistas coinciden en que la reducción de los derechos de exportación tuvo un impacto marginal. La presión de cosecha, la abundancia de oferta global y los márgenes ajustados siguen marcando la dinámica comercial.

A más de una semana de la reducción de los derechos de exportación para soja, maíz y trigo dispuesta por el Gobierno nacional, el mercado agrícola no mostró reacciones significativas en los precios. De acuerdo con el análisis de especialistas del sector, la medida fue rápidamente absorbida por un contexto dominado por factores estructurales más determinantes.

Dante Romano, analista del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, explicó que la decisión oficial ya estaba incorporada en las expectativas del mercado y que su efecto quedó neutralizado por la fuerte presión de cosecha, la elevada oferta internacional y los márgenes ajustados de la industria. En ese marco, la rebaja impositiva no alcanzó para modificar el escenario comercial, según evaluaciones difundidas en ámbitos especializados del agro, como TodoAgro.

Las nuevas alícuotas establecidas por el Ejecutivo fijaron los derechos de exportación en 24% para la soja, 22,5% para sus subproductos, 7,5% para trigo y cebada y 8,5% para maíz y sorgo. En términos relativos, se trata de una reducción menor a la aplicada a comienzos de 2025, lo que refuerza la percepción de que el ajuste fue insuficiente para generar un cambio sustancial en los precios.

Soja: alivio impositivo sin traslado pleno
En el caso de la soja, la baja de retenciones implicó una mejora teórica de entre 8 y 9 dólares por tonelada. Sin embargo, ese beneficio no se trasladó completamente al precio que recibe el productor. Según Romano, parte de ese margen adicional fue absorbido por la industria para recomponer rentabilidad, en un contexto de costos elevados y menor capacidad de pago.

A nivel internacional, el mercado ya había reaccionado previamente por factores externos, como las compras de China a Estados Unidos y el posicionamiento de los fondos especulativos. En el plano local, la siembra avanza con buenas condiciones hídricas y la comercialización de la campaña anterior supera ampliamente los promedios históricos, lo que contribuye a sostener la oferta y limita subas adicionales.

Maíz: un ajuste de impacto marginal
Para el maíz, la reducción de un punto porcentual en los derechos de exportación representa apenas una mejora de alrededor de 2 dólares por tonelada. De acuerdo con el análisis, ese nivel de alivio resulta insuficiente para modificar decisiones comerciales, especialmente en un mercado caracterizado por abundante oferta global y una producción argentina que podría acercarse a las 60 millones de toneladas.

Si bien los cultivos muestran buen estado y la siembra avanza a ritmo sostenido, las ventas de la nueva campaña permanecen retrasadas, lo que podría derivar en mayor presión vendedora durante la cosecha por razones financieras y logísticas.

Trigo: exceso de oferta y problemas de calidad
El trigo aparece como el cultivo con mayores dificultades. La combinación de cosechas muy grandes en Argentina y Australia, junto con el aumento de stocks globales, mantiene los precios bajo presión. A esto se suman inconvenientes de calidad, particularmente en los niveles de proteína, que generan descuentos comerciales adicionales.

Aunque los rindes elevados permiten amortiguar parte del impacto negativo, el contexto internacional y la necesidad de colocar un volumen históricamente alto continúan condicionando los valores FOB y el ingreso final del productor.

En conclusión, los analistas coinciden en que la baja de retenciones va en una dirección favorable, pero resulta insuficiente frente a un mercado dominado por la oferta global, la presión estacional y las condiciones de calidad. Sin señales más profundas y sostenidas, los cambios impositivos marginales difícilmente alteren la dinámica de precios en el corto plazo.