La cosecha de maíz temprano arranca con rindes alentadores en el centro-norte santafesino

Los primeros lotes recolectados muestran resultados por encima de los promedios históricos. Buen manejo agronómico y humedad en los suelos explican el desempeño inicial, pese a lluvias y cambios térmicos recientes.

La campaña de maíz temprano comenzó a mostrar señales positivas en el centro y norte de la provincia de Santa Fe, donde los primeros avances de cosecha dejaron rindes que superan las expectativas iniciales. Entre el 21 y el 27 de enero, las tareas agrícolas se desarrollaron en un contexto climático variable, con alternancia de días soleados y nubosos, aumento progresivo de temperaturas y la irrupción de precipitaciones de distinta intensidad, especialmente en el sector centro-oeste provincial.

En ese escenario, los maizales de primera lograron sostener estados generales entre buenos y muy buenos. Los cultivos expresaron un alto potencial productivo, favorecidos por adecuados niveles de humedad en los suelos, la elección de materiales genéticos de buen comportamiento y estrategias de fertilización nitrogenada ajustadas a cada ambiente. Los trabajos de picado y embolsado arrojaron valores que oscilaron entre 12 y 16 metros bolsa por hectárea, con registros máximos cercanos a 18, y con un material de reserva de calidad buena a muy buena.

Los primeros datos de cosecha reflejan rindes mínimos en torno a los 50 quintales por hectárea y máximos que alcanzaron los 115, con situaciones puntuales que llegaron hasta 125 quintales. En los lotes evaluados se identificaron estadios fenológicos que van desde R1 hasta R6, lo que confirma un avance heterogéneo pero sostenido del ciclo del cultivo. De acuerdo con relevamientos técnicos difundidos por TodoAgro, estos resultados iniciales consolidan un panorama auspicioso para el cereal en la región.

El girasol, en tanto, presentó un avance más condicionado por las lluvias, que limitaron el ingreso de maquinaria en algunos sectores. Allí donde las condiciones del suelo lo permitieron, la cosecha avanzó y los rendimientos se estabilizaron con promedios de 28 a 30 quintales por hectárea, registrándose incluso lotes excepcionales con valores de hasta 38 o 40. La mayor parte de los cuadros se encuentra en etapas reproductivas avanzadas, entre el final de floración y la madurez fisiológica.

La soja temprana también mostró un comportamiento favorable. Los cultivares de primera evidenciaron una muy buena evolución en estructura, altura y desarrollo de masa foliar, con cierres de entresurco completos y un inicio de floración sin inconvenientes sanitarios ni fisiológicos. Los estados observados abarcan desde V8 y V9 hasta R1 a R4, en un contexto ambiental que acompañó el crecimiento del cultivo.

En contraste, otros cultivos mostraron retrocesos. La superficie implantada con sorgo granífero sería alrededor de un 10% menor a la del ciclo anterior, afectada por el déficit hídrico en etapas clave. Algo similar ocurrió con el algodón, cuya implantación se redujo cerca de un 24%, como resultado de las dificultades climáticas y la competencia con otras alternativas productivas.

En conjunto, el arranque de la cosecha de maíz temprano aporta señales de alivio para el sector agrícola santafesino, que observa con cautela la evolución climática de las próximas semanas para consolidar estos resultados iniciales.