La exportación de carne vacuna creció en facturación, pero enfrenta límites por la escasez de hacienda
El sector superó los USD 1.000 millones en el primer trimestre, aunque la menor oferta ganadera y el atraso cambiario continúan condicionando la rentabilidad y la capacidad de expansión de la industria.
Las exportaciones argentinas de carne vacuna mostraron un fuerte crecimiento en términos de facturación durante el primer trimestre de 2026, impulsadas por el contexto internacional favorable y los elevados precios globales. Sin embargo, detrás de ese desempeño aparecen crecientes dificultades estructurales vinculadas a la reducción del stock ganadero, la menor oferta de hacienda y los problemas de competitividad de la industria frigorífica local.
Según un informe elaborado por Rosgan y difundido por TodoAgro, el sector exportador superó los USD 1.000 millones en apenas tres meses, duplicando los ingresos obtenidos durante el mismo período del año anterior.
Los embarques alcanzaron el equivalente a 200 mil toneladas res con hueso, lo que representó una recuperación interanual del 17% respecto del fuerte retroceso registrado en los primeros meses de 2025. No obstante, al comparar los volúmenes actuales con los niveles alcanzados en 2024, todavía se observa una caída cercana al 19%.
El informe advierte que la mejora reciente debe interpretarse más como una recuperación parcial luego de la crisis exportadora del año pasado que como un verdadero crecimiento sostenido de las ventas externas.
En paralelo, la industria exportadora continúa enfrentando un escenario de rentabilidad ajustada debido a la combinación de costos crecientes, atraso cambiario y reducción estructural de la oferta ganadera.
Uno de los principales factores de presión es la caída sostenida del stock bovino nacional. Durante los últimos años, la producción de carne vacuna comenzó a mostrar señales de agotamiento luego de un período de elevada faena y reducción del rodeo.
En 2023, Argentina había procesado más de 14,5 millones de cabezas, generando unas 3,287 millones de toneladas de carne y alcanzando exportaciones por 853 mil toneladas. En 2024, la faena descendió a 13,9 millones de animales, aunque las exportaciones marcaron un récord de 935 mil toneladas, absorbiendo el 29% de la producción total.
Sin embargo, durante 2025 la oferta volvió a contraerse. La faena cayó por debajo de los 13,6 millones de cabezas y la producción total se redujo a 3,144 millones de toneladas. En ese contexto, las exportaciones retrocedieron 9% respecto del récord previo y cerraron nuevamente en torno a las 853 mil toneladas.
El informe sostiene que la menor disponibilidad de hacienda comenzó a transformarse en un condicionante estructural para toda la cadena cárnica y que esta restricción probablemente continúe durante los próximos tres a cinco años.
Durante el primer trimestre de 2026, los datos oficiales registraron una faena de apenas 2,97 millones de cabezas, lo que representa una caída del 8% respecto del mismo período del año anterior.
Según Rosgan, el stock nacional perdió cerca de 700 mil cabezas y, para estabilizar el rodeo, la faena debería reducirse al menos en esa misma magnitud. Aun así, el nivel actual continúa muy por debajo de los registros de 2022, cuando el país contaba con más de 54 millones de bovinos.
La restricción de oferta se combina además con dificultades de competitividad derivadas de la evolución del tipo de cambio. El informe señala que el dólar al que liquida el sector exportador, descontados los derechos de exportación, evolucionó por debajo de la inflación durante los últimos meses.
Mientras el tipo de cambio se mantuvo prácticamente estable o incluso retrocedió en términos reales, el precio de la hacienda registró fuertes incrementos en moneda local. Solo durante el último trimestre de 2025, el valor del novillo aumentó cerca de un 30%.
Aunque posteriormente hubo cierta corrección parcial, los precios de la hacienda continúan elevados debido a la escasez de animales disponibles y a la necesidad de recomponer el stock ganadero nacional.
En este contexto, la industria frigorífica enfrenta un escenario complejo debido a su alta dependencia de grandes volúmenes de procesamiento para sostener niveles adecuados de eficiencia operativa.
El informe advierte que proyectar una faena inferior a 13 millones de cabezas anuales implica trabajar con elevados niveles de capacidad ociosa, especialmente considerando las inversiones realizadas por el sector durante los últimos años.
De esta manera, el negocio exportador argentino aparece actualmente sostenido por un contexto internacional excepcionalmente favorable, pero condicionado por problemas estructurales vinculados a la disponibilidad de hacienda, los costos internos y las dificultades para sostener el nivel de actividad industrial en el mediano plazo.