Mejora la proyección de girasol y recortan la estimación para el sorgo

La producción de girasol se ajustó al alza por mayor área sembrada. En cambio, el sorgo muestra una caída por reducción de superficie.

Las últimas estimaciones agrícolas reflejan un escenario dispar para los cultivos de girasol y sorgo, con mejoras en las proyecciones del primero y ajustes a la baja en el segundo. Según el relevamiento más reciente, la producción de girasol se ubicaría en torno a las 6,4 millones de toneladas, impulsada por un incremento en la superficie sembrada.

El avance de la cosecha de girasol alcanza más del 60% del área apta, aunque presenta demoras respecto del promedio histórico, vinculadas a las precipitaciones recientes y a la recolección de lotes sembrados en fechas tardías. A pesar de estas dificultades, los rindes en gran parte de las zonas productivas se mantienen por encima de los registrados en campañas anteriores.

Si bien algunas regiones, como el centro y sudeste bonaerense, registraron impactos por déficit hídrico durante el verano, el desempeño general del cultivo permitió sostener la proyección de producción. En términos generales, los resultados se ubican por encima del promedio de los últimos años.

En contraste, el sorgo presenta un panorama más complejo. La proyección de producción se redujo a 2,9 millones de toneladas, principalmente por una disminución en el área sembrada. La cosecha avanza a un ritmo más lento, con un porcentaje aún bajo de superficie recolectada.

Los rendimientos del sorgo muestran valores moderados, en línea con las condiciones climáticas y la heterogeneidad en las fechas de siembra. En distintas regiones del país se observan lotes en diferentes etapas de desarrollo, lo que introduce variabilidad en las estimaciones finales.

El comportamiento de ambos cultivos refleja la influencia de factores climáticos y decisiones productivas en la campaña, en un contexto donde las proyecciones se ajustan de manera dinámica a partir de los relevamientos de campo.

Este escenario evidencia una recuperación en algunos segmentos de la producción agrícola, mientras otros enfrentan limitaciones que impactan en sus niveles de rendimiento y en la superficie destinada a cada cultivo.