Récord de cosecha pero rentabilidad justa: el trigo cerró una campaña ajustada en Entre Ríos

La provincia alcanzó niveles históricos de producción y rindes, pero los bajos precios y las penalizaciones por calidad limitaron los márgenes, sobre todo en campos alquilados.

La campaña triguera 2025/26 llegó a su fin en Entre Ríos con un balance productivo inédito, aunque con resultados económicos más moderados de lo esperado. De acuerdo con el análisis del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales provincial, el ciclo se destacó por un fuerte salto en volumen, pero también por una rentabilidad condicionada por el mercado y la calidad del grano.

La producción total alcanzó las 3,09 millones de toneladas, lo que implicó un crecimiento interanual del 57% y marcó un máximo histórico para la provincia. Este desempeño estuvo impulsado por dos factores clave: un aumento del 18% en la superficie sembrada y un rendimiento promedio récord de 4.238 kilos por hectárea, un 33% superior al de la campaña anterior.

En términos económicos, la inversión directa de los productores se estimó en unos 320 millones de dólares, sin considerar arrendamientos ni costos de comercialización. A valores de referencia del mercado de Rosario hacia fines de diciembre, el valor bruto de la producción se ubicó en torno a los 554 millones de dólares, un 35% más que el año previo, según datos relevados por la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, que monitorea la evolución de la campaña.

Pese a estos números, el contexto de precios jugó en contra. Desde agosto, la cotización del trigo mostró una marcada tendencia descendente, alejándose de los 200 dólares por tonelada que se proyectaban al inicio del ciclo. En noviembre, el precio tocó un mínimo de 161 dólares —el más bajo de los últimos cinco años— y, aunque repuntó tras el anuncio oficial de una reducción permanente de retenciones, el cierre en 179 dólares por tonelada quedó más de un 10% por debajo de las expectativas iniciales.

A este escenario se sumó un problema de calidad. Los análisis de la Cámara Arbitral de Cereales de Entre Ríos indicaron que el contenido promedio de proteína fue del 9%, por debajo del mínimo comercial de 11%. Esto obligó a vender gran parte de la cosecha con descuentos, reduciendo el ingreso final de los productores.

La combinación de precios deprimidos, penalizaciones por proteína y mayores costos —como arrendamientos y estructura— terminó ajustando los márgenes. Incluso con rindes históricos, el resultado global fue apenas positivo, reflejando la presión que enfrenta el cultivo en el contexto actual.

En campos propios, los números fueron más favorables: todos los departamentos mostraron resultados positivos, con mayor rentabilidad en el sur y oeste de la provincia, donde se lograron los mejores rendimientos. También se destacaron zonas como Federación y Feliciano. En promedio, este esquema dejó beneficios cercanos a los 182 dólares por hectárea.

Cuando se incorporan los costos de alquiler, el panorama se vuelve más heterogéneo. Aunque la mayoría de los departamentos mantuvo márgenes positivos, hubo excepciones, como Concordia, donde los rindes no alcanzaron el punto de equilibrio, y Colón, con resultados prácticamente neutros. En el promedio provincial, la producción bajo arrendamiento arrojó un beneficio de 83 dólares por hectárea, equivalente a una rentabilidad cercana al 11%.

El cierre de la campaña deja una conclusión clara: el volumen récord permitió sostener números en terreno positivo, pero con un margen muy estrecho. La experiencia de 2025/26 muestra que, en un escenario de precios bajos y exigencias de calidad, lograr altos rindes es imprescindible, aunque ya no garantiza por sí solo una rentabilidad holgada.