Se armó una tormenta perfecta contra el agro colombiano
El sector agropecuario colombiano pasó de liderar el crecimiento económico en 2025 a enfrentar este año una combinación de presión cambiaria, mayores costos laborales, clima adverso y nuevos riesgos tras el terremoto, con una caída proyectada del PIB del 2,6% para 2026.
Durante los últimos dos años, el campo colombiano ha venido acumulando señales de alerta. Menores ingresos, mayores costos, un dólar más débil, problemas climáticos y nuevas dificultades para exportar están llevando al sector a un escenario cada vez más complejo, según un informe de El Colombiano. «Me atrevo a decirlo: el agro colombiano atraviesa lo que puede ser uno de los momentos más críticos de este siglo», advierte Juan Pablo Duque, CEO de Equilibria, empresa dedicada a la exportación de limón Tahití, quien asegura que las dificultades que venía presentando el sector ahora terminaron acumulándose al mismo tiempo.
Por el lado de los ingresos, productores y agroexportadores enfrentan una fuerte apreciación del peso colombiano. El dólar, que llegó a niveles cercanos a $4.400 a comienzos de 2025, hoy ronda los $3.180, lo que significa recibir cerca de 30% menos pesos por cada dólar exportado. El golpe es todavía mayor en productos como el limón Tahití, donde a la caída del dólar se suma una disminución sostenida de los precios internacionales. Pero la presión no termina ahí: los costos laborales también aumentaron, mientras que las condiciones climáticas han afectado la productividad de diferentes cultivos. A esto se suman los aranceles para ingresar al mercado estadounidense y, más recientemente, los posibles daños provocados por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado 10 de agosto.
Las cifras muestran que el agro dejó de ser uno de los principales motores del crecimiento de la economía colombiana. En el primer trimestre del año, el PIB real agropecuario cayó 1,4%, explicado principalmente por el retroceso de dos actividades: el cultivo de café, que se contrajo 30,5%, y la pesca y acuicultura, que disminuyó 19,5%. Una de las razones detrás de la volatilidad está en el clima: el café representa aproximadamente 8% del PIB real del sector agropecuario, y las lluvias volvieron a afectar la producción en el primer trimestre de 2026 tras la recuperación de 2024.
La tasa de cambio también se ha convertido en uno de los principales dolores de cabeza para las empresas que venden productos agrícolas en el exterior. La TRM pasó de $4.308 en enero de 2025 a $3.140 a comienzos de la semana pasada, una apreciación del peso colombiano de 27,1% frente al dólar. Según Anif, el peso colombiano ha tenido una de las apreciaciones más pronunciadas entre las economías emergentes de América Latina, lo que afecta a productos como café, flores, banano, palma de aceite, azúcar y aguacate. Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, señaló que la tasa de cambio es actualmente una de las principales preocupaciones del sector, y que solo en el último año el caficultor ha dejado de recibir hasta $690.000 por carga como consecuencia del comportamiento del dólar. «Nos preocupa enormemente lo que ha venido ocurriendo con la caída del dólar, por lo que le hemos pedido al nuevo Gobierno que nos acompañe en la agenda de competitividad exportadora», aseguró.
Mientras los ingresos se reducen, los costos de producción aumentan. Duque señala como otro factor de presión el incremento de 23% del salario mínimo en 2026, al que se suma la entrada en vigor de la jornada laboral de 42 horas semanales. En el sector agropecuario, la mano de obra puede representar alrededor de 50% de los costos de producción, por lo que incrementos de esta magnitud, cuando no están acompañados por mayores niveles de productividad, pueden poner en riesgo la viabilidad de algunas empresas. Los agroexportadores también han tenido que enfrentar cambios en las condiciones de acceso al mercado estadounidense, con un arancel adicional de 10% durante varios meses de 2025, que para las flores se mantiene en 12,5%.
A este escenario se suma la incertidumbre climática. El Ideam estima una probabilidad de 81% de que el Fenómeno de El Niño alcance intensidad muy fuerte durante los últimos meses de 2026, con posibles períodos de menor disponibilidad de agua, mayores temperaturas y nuevos costos. El riesgo ya comienza a reflejarse en el aumento de los incendios forestales: solo en Tolima, el Ideam mantiene en alerta roja a 44 de los 47 municipios, con más de 10.000 hectáreas afectadas. Además, el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el 10 de agosto abrió un nuevo frente de incertidumbre, afectando zonas con una importante actividad agrícola, especialmente en el Eje Cafetero. Bahamón confirmó que el gremio se encuentra en terreno levantando la afectación finca por finca, y pese a las afectaciones, los envíos de café continúan a través de las terminales del Caribe, en Cartagena y Santa Marta.
Corficolombiana prevé que el sector agropecuario se contraiga 2,6% en 2026, lo que supondría una caída de 5,7 puntos porcentuales frente al crecimiento registrado en 2025. El desafío no se limita a la caída del dólar o al comportamiento de un cultivo específico: el sector enfrenta una combinación de factores internos y externos que puede comprometer sus márgenes, su capacidad productiva y el empleo rural. La recuperación del agro dependerá de su capacidad para elevar la productividad, agregar valor a sus productos y fortalecer su competitividad frente a los mercados.