Trigo doble propósito
Circunscribiendo nuestro análisis a los sistemas productivos agropecuarios, al trigo bien se lo podría considerar un cultivo multipropósito. Al igual que en otros órdenes de la vida no todo es negro (pecuario) ni blanco (agrícola).
Los sistemas mixtos (grises) hacen de la producción agrícola ganadera una variable con una distribución continua, siendo difícil establecer límites definidos. Animales y plantas conviven y se complementan en las más variadas proporciones.
Por el Ing. Ricardo Maich (FCA-UNC)
El manejo de un cultivo de trigo destinado a forraje difiere del de uno destinado a grano, no solo respecto a la elección de la fecha de siembra sino también en cuanto a la relación fuente-destino. Por lo general los trigos destinados a la producción forrajera se siembran al inicio del otoño y suelen ser de ciclos más bien largos. Por su parte un cultivo de trigo destinado a grano tiene una ventana de siembra más amplia (mediados de otoño a mediados del invierno) al igual que el portfolio varietal.
En el INTA Marcos Juárez, Donaire y colab. (2010) evaluaron en tres fechas de siembra un cultivo de trigo destinado en primera instancia a la producción de forraje y a partir del rebrote producción de grano (trigo doble propósito). Al cabo de dos cortes la producción de forraje disminuyó con la fecha de siembra contrariamente a lo acontecido con la producción de grano que tendió a incrementar. En la tercera fecha de siembra (07/05/10) se lograron al cabo de dos cortes en promedio 1605 kg de MS ha-1 y luego del rebrote el rendimiento promedio en grano fue de 4980 kg ha-1, a decir de los autores rendimientos en grano nunca antes alcanzados.
En la región central semiárida de la provincia de Córdoba los verdeos de invierno cedieron paso al ensilado y/o al heno. Destinar un cultivo de trigo exclusivamente para pastoreo no sería una opción atendible. Sin embargo, al sembrar un trigo en fecha óptima para la región (principios de mayo) bien se lo podría pastorear una vez tal de contar con una dieta animal más balanceada. Al respecto, Horacio Valdez (comunicación personal) recomienda un único pastoreo de mediana intensidad (dejando remanente de hojas verdes que aseguren el rebrote) con una alta carga animal. Como bien dice Horacio “pasamos, rasamos y salimos” y en consonancia con la opinión de Eduardo Laurella (comunicación personal), se debería pasar con animales de recría dado que el valor energético del verdeo es bajo y el objetivo no es engordar sino generar “caja”.
Durante la campaña agrícola 2024 en el Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (UNC) se evaluaron en tres fechas de siembra (01, 05 y 31/05/24). un total de seis cultivares comerciales de trigo (ACA 460, DM Catalpa y Pehuén, SY 109 y 120, Klein Liebre). Habiéndose hecho lo propio con seis líneas experimentales (LE) todas de sangre antigua (1×5-5, 3×5-1, 3×5-2, C16 (1×3)-1, 8 y 9). La densidad de siembra utilizada fue de 200 semillas m-2. Cada unidad experimental (parcela) estuvo compuesta por cuatro surcos distanciados entre sí por 0,20 y de 5 m de longitud.
Se recurrió a un esquema en parcelas divididas, correspondiéndole a las fechas de siembra la parcela principal y a los genotipos de trigo las sub parcelas. Todo enmarcado en un diseño en bloques completamente aleatorizado con tres repeticiones. En esta ocasión haremos foco solo en el manejo de la primera fecha de siembra (01/05/24).
Cada unidad experimental se subdividió en dos partes iguales (2 m2). El 31/07/24 se le realizó un único corte a una de ellas toda vez que el cultivo hubiese alcanzado la altura de 20 cm. Se desistió de evaluar a los cultivares DM Catalpa, SY 109 y SY120 ya que no alcanzaron la altura de corte preestablecida.
A partir de los nueve materiales restantes y distinguiendo entre sectores cortados y no cortados, se midieron o estimaron las siguientes variables: rendimiento en grano y biomasa aérea (g m-2), índice de cosecha (%), peso de mil granos (g) y número de granos por metro cuadrado. A partir de la subparcela a la que se le realizó el corte se midió el rendimiento en materia seca por hectárea (Kg MS ha-1). Para el procesamiento estadístico de la información medida o estimada se recurrió al uso del software Infostat.
A excepción del peso de mil granos, no se detectó interacción alguna entre material y manejo (con y sin corte). Se destacaron significativamente para el rendimiento en grano y su principal componente numérica o física (número de granos por unidad de superficie) los cultivares comerciales DM Pehuén y Klein Liebre, y la línea experimental 3×5-1.
Por su parte, y habiendo sujeto al material a un único corte, la merma del rendimiento en grano promedio respecto al cultivo testigo sin corte fue apropiadamente del 15% (Tabla 2). Salvo el índice cosecha, también disminuyeron la producción de biomasa aérea y el número de granos por metro cuadrado.

En cuanto a la producción de materia seca por hectárea (Tabla 3), los cuatro primeros lugares y por encima de la tonelada ha-1 lo ocuparon líneas experimentales con sangre antigua.

Para el correspondiente y somero análisis económico analizaremos a la línea experimental 3×5-1 debido a que es el material con mayor potencial para producir grano y al mismo tiempo forraje. Apoyándonos nuevamente en la experticia de Horacio Valdez, con los precios disponibles en su momento para la tonelada de trigo y para el kilogramo vivo del rodeo en cuestión, el ingreso por hectárea al cultivar la mencionada línea experimental exclusivamente para grano fluctúa entre los 750 mil y 800 mil pesos. En el caso del trigo doble propósito ingresarían por grano y por hectárea entre 550 mil y 600 mil pesos, más unos 150 mil pesos por la venta del ganado en pie. Es probable que un trigo doble propósito haga pata ancha en un sistema mixto, más que en uno agrícola o ganadero exclusivamente.