Una tecnología de siembra desarrollada en Argentina permite reducir el uso de semillas y mejorar los rindes

Un sistema de corte línea por línea, validado por el INTA, ya se utiliza en más de un millón de hectáreas y optimiza la distribución de semillas, con ahorros de hasta el 10% y mejoras productivas significativas.

Un avance tecnológico surgido de la articulación entre el INTA, Crucianelli y Leaf Agrotronics está marcando un nuevo estándar en eficiencia agronómica. Se trata de un sistema de siembra con corte línea a línea universal que permite interrumpir de forma independiente la dosificación de semillas en cada surco, evitando solapamientos y mejorando la implantación del cultivo.

La innovación, que ya se aplica en más de 1,2 millones de hectáreas en todo el país, fue desarrollada a partir de ensayos realizados por el INTA, donde se identificó un problema recurrente en la siembra: la sobresiembra en cabeceras y zonas con irregularidades del terreno. Esta situación generaba un uso innecesario de insumos y afectaba el rendimiento por la competencia entre plantas.

A partir de ese diagnóstico, se diseñó un mecanismo capaz de ajustar con precisión la siembra en cada línea, logrando una distribución espacial más eficiente. Los ensayos de validación realizados durante la campaña 2024 arrojaron resultados contundentes: un ahorro de semillas de entre el 5% y el 10%, junto con incrementos de rendimiento que oscilaron entre el 4% y el 18%, dependiendo del lote y la topografía.

Los mayores beneficios se observaron en campos pequeños o con geometrías irregulares, donde las maniobras son más frecuentes y el riesgo de superposición es mayor. En regiones del centro y noreste del país, el sistema mostró un desempeño particularmente destacado.

Además del impacto directo sobre el uso de semillas, la tecnología contribuye a reducir el desgaste de los dosificadores, prolongando su vida útil en torno al 15%, y disminuye el consumo de combustible por hectárea trabajada. Al evitar duplicaciones en la siembra, también se reduce el esfuerzo mecánico y el consumo energético del sistema.

Desde el punto de vista agronómico, la mejora en la uniformidad de emergencia favorece cultivos más equilibrados, con un mejor aprovechamiento de los recursos disponibles como agua, luz y nutrientes, lo que se traduce en sistemas productivos más eficientes y sustentables.

Un aspecto central del desarrollo es que el sistema fue incorporado de serie a todas las sembradoras de Crucianelli, sin incrementar el costo final del equipo. Esta decisión permitió ampliar el acceso a la tecnología y facilitar su adopción por parte de productores de distintas escalas.

La experiencia demuestra el potencial de la articulación entre ciencia e industria nacional para generar soluciones concretas a problemas productivos, con impactos positivos tanto en la rentabilidad como en la sustentabilidad de la agricultura argentina.