Crece la presión sobre Cuba mientras avanzan negociaciones con Estados Unidos y sanciones sobre GAESA
El Gobierno cubano se mostró dispuesto a discutir cambios económicos y políticos en medio de nuevas medidas impulsadas por Washington y de la presión internacional previa al Mundial de fútbol de 2026.
El escenario político y económico de Cuba atraviesa uno de sus momentos más sensibles de los últimos años luego de que el Gobierno manifestara públicamente su disposición a profundizar negociaciones con Estados Unidos, en medio de nuevas sanciones impulsadas por la administración de Donald Trump contra el conglomerado militar cubano GAESA.
La señal de apertura fue expresada por el embajador cubano ante las Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán, quien aseguró que “no hay tema tabú” en las conversaciones con Washington y afirmó que Cuba está dispuesta a discutir todos los asuntos vinculados a la relación bilateral.
El movimiento ocurre en un contexto de creciente presión económica y diplomática luego de que Estados Unidos emitiera una orden ejecutiva que habilita sanciones contra empresas extranjeras que mantengan operaciones con GAESA, el conglomerado empresarial controlado históricamente por sectores militares cubanos y fundado por Raúl Castro.
La medida impacta especialmente sobre grandes cadenas hoteleras internacionales que operan en la isla, entre ellas Meliá, Iberostar, Barceló, BlueBay, Roc Hotels y Sunwing, que comenzaron a analizar posibles consecuencias jurídicas y financieras derivadas de la nueva normativa estadounidense.
Según trascendió, el nuevo marco legal podría derivar en bloqueos de activos, dificultades bancarias y restricciones para operar en dólares a empresas vinculadas con GAESA, situación que también afectaría operaciones turísticas en destinos como Cancún y Punta Cana.
Washington fijó además el 5 de junio como fecha límite para que compañías extranjeras liquiden operaciones relacionadas con GAESA. El plazo coincide con el inicio de la cuenta regresiva hacia el Copa Mundial de la FIFA 2026, que comenzará el 11 de junio y se extenderá hasta julio.
En paralelo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, envió un mensaje público al pueblo cubano en el que propuso una “nueva relación” entre ambos países y anunció asistencia por 100 millones de dólares en alimentos y medicamentos.
Rubio apuntó directamente contra GAESA, al que responsabilizó de controlar cerca del 70% de la economía cubana a través de hoteles, bancos, tiendas, remesas y empresas como Gaviota. También defendió la posibilidad de que los ciudadanos cubanos puedan desarrollar negocios privados y participar políticamente sin temor a represalias.
Mientras tanto, desde La Habana, el primer ministro Manuel Marrero intentó llevar tranquilidad a los inversores extranjeros y aseguró que el Gobierno considera que las sanciones “no serán duraderas”, en medio de conversaciones abiertas para avanzar hacia una mayor apertura económica.
Analistas internacionales consideran que la cercanía del Mundial y la presión sobre el sector turístico podrían acelerar definiciones políticas y económicas en Cuba durante las próximas semanas, especialmente ante el temor de que un agravamiento del conflicto afecte la estabilidad regional y la imagen internacional de Estados Unidos durante uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.