La inseguridad golpea al turismo y profundiza la crisis del sector en Ecuador

La escalada de la violencia y las restricciones de seguridad impactan sobre la actividad turística ecuatoriana, que aún no logra recuperar los niveles previos a la pandemia y enfrenta una fuerte caída en la llegada de visitantes extranjeros.

Ecuador atraviesa un momento complejo para una de sus actividades económicas más importantes. La combinación entre la crisis de seguridad, los estados de excepción y las dificultades para recuperar el flujo internacional de visitantes está afectando de manera directa al sector turístico, que durante años fue uno de los principales motores de la economía nacional.

Empresarios y operadores turísticos advierten que la inseguridad ha generado un fuerte impacto sobre hoteles, agencias de viaje, restaurantes y emprendimientos vinculados a la actividad. Las restricciones a la circulación, los toques de queda y la persistencia de hechos violentos han provocado una disminución en la demanda y dificultades para sostener numerosos negocios.

El Gobierno ecuatoriano dispuso recientemente un nuevo estado de excepción por 60 días en diez provincias y tres cantones debido al incremento de la violencia y los homicidios, una medida que implica un mayor despliegue de fuerzas de seguridad y que vuelve a generar incertidumbre dentro del sector turístico.

Antes de la pandemia, Ecuador atravesaba una etapa de fuerte crecimiento turístico y superaba los dos millones de ingresos internacionales anuales. Sin embargo, la irrupción del COVID-19 y el posterior avance del crimen organizado modificaron drásticamente el escenario y el país aún no logra recuperar esos niveles, manteniéndose por debajo de 1,5 millones de turistas extranjeros por año.

A esto se suman las advertencias de viaje emitidas por países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y algunos miembros de la Unión Europea, que recomiendan extremar precauciones a quienes planean visitar Ecuador debido al deterioro de la situación de seguridad.

Los representantes del sector también cuestionan el impacto comunicacional de algunos mensajes oficiales vinculados a la lucha contra el crimen organizado. Expresiones como “conflicto interno armado”, “estado de guerra”, “toque de queda” o “despliegue militar” pueden afectar la percepción internacional del destino y provocar cancelaciones inmediatas en las reservas turísticas.

A pesar de este escenario, Ecuador continúa siendo un destino con un importante potencial turístico gracias a su diversidad natural y cultural. Las Islas Galápagos, la Amazonía, los volcanes andinos, las playas del Pacífico y el centro histórico de Quito siguen posicionándose entre los principales atractivos del país.

Diversos actores de la industria consideran que la recuperación dependerá de la capacidad de implementar políticas públicas sostenidas, fortalecer la seguridad y consolidar una estrategia de promoción internacional que permita recuperar la confianza de los viajeros y reposicionar a Ecuador dentro del mapa turístico regional.