Turismo en Nicaragua pierde 40% de las llegadas aéreas por restricciones de visados y el fin del corredor migratorio

El país perdió más de 120.000 visitantes internacionales entre 2023 y 2025, mientras el Banco Central reporta un crecimiento de la actividad turística sustentado principalmente en el mercado interno, en un contexto de crisis política, restricciones migratorias y fin del trampolín migratorio hacia Estados Unidos.

Nicaragua perdió cuatro de cada diez visitantes que ingresaban por vía aérea entre 2023 y 2025, mientras el Gobierno sandinista seguía reportando un crecimiento de la actividad turística, según un informe de Divergentes basado en datos del Banco Central de Nicaragua (BCN). Las cifras oficiales muestran que el dinamismo del sector depende cada vez más del consumo interno y de un mayor gasto por visitante, en medio del deterioro sostenido de las visitas de turistas internacionales. En los dos últimos años, Nicaragua registró una caída del 40% en las llegadas de visitantes por el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino, al pasar de 653.336 a 394.541. Con ello, el transporte aéreo dejó de ser la principal vía de acceso al país, en un contexto de menor conectividad, restricciones migratorias y deterioro de su imagen internacional.

Las cifras del BCN muestran que el país acumuló dos años consecutivos de descenso en la llegada de visitantes internacionales. En 2023 ingresaron 1,2 millones de visitantes; en 2024 la cifra bajó a 1,08 millones y en 2025 volvió a reducirse hasta 1,07 millones, una pérdida acumulada de más de 123.000 visitantes en dos años. El retroceso fue más pronunciado en el transporte aéreo: mientras en 2023 más de la mitad de los visitantes ingresaban por avión, en 2025 esa vía representó únicamente el 36,6% del total, frente al 62,1% que ingresó por puestos fronterizos terrestres y el 1,3% por vía acuática.

Una especialista en turismo consultada por Divergentes, quien pidió mantener su identidad en reserva por razones de seguridad, afirmó que las cifras reflejan un retroceso que comenzó varios años antes y que no responde únicamente a factores económicos. «Considero que el desarrollo del turismo en Nicaragua ha venido en franco deterioro a partir del 2018 y que el Gobierno ha sido incapaz de impulsar una estrategia coherente que le permita recuperarse», afirma. A su juicio, la crisis sociopolítica que inició hace ocho años continúa afectando la competitividad del país como destino internacional. «La imagen de Nicaragua como destino turístico ha sido sumamente dañada producto de las constantes violaciones de los derechos humanos de la población que han tocado también a visitantes extranjeros, al impedirles por ejemplo filmar o tomar fotografías, lo que incluso ha llevado a varios de ellos a ser expulsados del país, incluyendo varios influencers», explicó.

El descenso de los visitantes que ingresan por vía aérea se produce después que Nicaragua se consolidara entre 2023 y 2024 como un punto de tránsito para miles de migrantes que buscaban llegar a Estados Unidos. Durante ese período, Managua recibió cientos de vuelos chárter procedentes de países como Cuba, Haití y otras naciones de África y Asia, cuyos pasajeros continuaban posteriormente su ruta por tierra hacia la frontera estadounidense. A partir de 2025, el corredor migratorio comenzó a perder fuerza tras el endurecimiento de la política migratoria de Estados Unidos y las medidas adoptadas por la administración del presidente Donald Trump contra las redes que facilitaban estos traslados. La especialista consultada considera que ese flujo migratorio nunca representó una recuperación del turismo internacional, pero contribuyó a proyectar una imagen de dinamismo que no correspondía al comportamiento real del sector.

De acuerdo con el informe Resultados de la Cuenta Satélite de Turismo de Nicaragua 2025, del BCN, esta actividad generó alrededor de 2.300 millones de dólares en 2025 a través del gasto en hoteles, restaurantes, transporte, recreación, compras y otros servicios. Del gasto turístico total, alrededor de 1.800 millones de dólares (77,4%) correspondieron al consumo de los propios nicaragüenses, mientras que 527 millones de dólares (22,6%) fueron generados por los visitantes extranjeros. En otras palabras, casi ocho de cada diez dólares gastados en actividades turísticas dentro del país provinieron del mercado interno y no de visitantes internacionales. Ese comportamiento explica una de las principales contradicciones que reflejan las estadísticas oficiales: aunque Nicaragua perdió más de 120.000 visitantes internacionales entre 2023 y 2025 y las llegadas por vía aérea se redujeron un 40%, la actividad turística continuó creciendo gracias al mayor dinamismo del turismo interno y al aumento del gasto de los visitantes extranjeros.

Las restricciones migratorias y la pérdida de conectividad también parecen reflejarse en la procedencia de los visitantes. Centroamérica pasó de representar el 31,6% de los turistas que llegaron a Nicaragua en 2023 al 52,9% en 2025, consolidándose como el principal mercado emisor. En contraste, la categoría denominada «Resto del mundo» cayó del 30,6% al 6,6%, mientras Norteamérica se mantuvo relativamente estable, con una participación cercana al 31%. En febrero de 2026, el Gobierno sandinista restableció el requisito de visa consultada para ciudadanos de 128 países, entre ellos Cuba, Venezuela, Haití, China, Irán y decenas de naciones de África, Asia y Europa del Este, una medida que especialistas consideran reduce la competitividad del destino frente a otros países de la región y añade nuevas barreras para potenciales visitantes. La especialista concluyó que «Nicaragua mantiene ventajas competitivas importantes como sus recursos naturales y culturales, ciudades coloniales, volcanes, playas y costos relativamente bajos, pero la velocidad de la recuperación va a depender de una combinación de factores económicos, de conectividad y de confianza internacional», y añadió que una recuperación sostenida del turismo internacional «está en manos completamente del régimen, quien hasta hoy se ha negado completamente a reencauzar el país por los senderos de la estabilidad y la democracia».