El Dow Jones supera los 53.000 puntos mientras las acciones de chips presionan al Nasdaq

Wall Street operó con resultados mixtos tras la caída de los fabricantes de semiconductores, impulsada por las dudas sobre las elevadas valuaciones vinculadas con la inteligencia artificial. El petróleo avanzó por nuevos ataques en el estrecho de Ormuz.

Las acciones estadounidenses iniciaron la jornada del martes con un desempeño dispar, con el sector tecnológico como principal foco de presión. Los resultados trimestrales de Samsung reavivaron las dudas sobre las elevadas valuaciones de las compañías relacionadas con la inteligencia artificial y provocaron una nueva toma de ganancias entre los fabricantes de semiconductores.

En las primeras operaciones, el índice S&P 500 retrocedía un 0,03% y el Nasdaq perdía alrededor de un 0,45%. En sentido contrario, el Dow Jones Industrial avanzaba un 0,43% y superaba por primera vez la barrera de los 53.000 puntos.

Micron Technology y Sandisk registraban caídas superiores al 4%, mientras que Nvidia también operaba en terreno negativo. El movimiento reflejó una rotación parcial de las inversiones desde las empresas de chips hacia compañías de software y otros segmentos tecnológicos que habían quedado rezagados.

El detonante de la jornada fue la reacción del mercado a los resultados de Samsung Electronics. Las acciones de la compañía se desplomaron más de un 10% en la Bolsa de Seúl, pese a que la empresa informó que su utilidad operativa trimestral se multiplicó por 19 y superó las estimaciones de los analistas.

Aunque las cifras fueron positivas, no alcanzaron las expectativas de los inversores, acostumbrados a resultados extraordinarios entre las empresas vinculadas con el crecimiento de la inteligencia artificial.

La reacción profundizó el debate sobre si el fuerte avance de las acciones de semiconductores llevó sus valuaciones a niveles demasiado elevados. En lo que va del año, el índice Philadelphia Semiconductor acumula una suba cercana al 82%, impulsada principalmente por la demanda de memoria para centros de datos e infraestructura de inteligencia artificial.

Sin embargo, los inversores comenzaron a preguntarse si los cientos de miles de millones de dólares destinados a ampliar esa infraestructura podrán sostener el mismo ritmo de crecimiento durante los próximos años.

La mayor incertidumbre también se reflejó en los indicadores de volatilidad. El índice que mide las oscilaciones esperadas para las empresas del Nasdaq alcanzó su mayor nivel relativo frente al VIX desde 2002, lo que indica que el mercado anticipa movimientos mucho más intensos en las compañías tecnológicas que en el resto de las acciones estadounidenses.

Otro factor que presionó sobre Nvidia fue la información de que la compañía china DeepSeek estaría desarrollando un procesador propio para tareas de inferencia en inteligencia artificial. El objetivo sería adaptar el hardware a sus plataformas y reducir la dependencia de proveedores externos.

Las acciones de Nvidia caían alrededor de un 1,7% después de conocerse la noticia. La empresa enfrenta un escenario en el que cada vez más desarrolladores de inteligencia artificial diseñan sus propios procesadores para optimizar costos y rendimiento.

La tendencia ya incluye a compañías como OpenAI, Amazon y Alphabet, que avanzan con chips personalizados para sus sistemas y centros de datos. El crecimiento de esas alternativas genera interrogantes sobre la capacidad de Nvidia para conservar su posición dominante en el mercado.

La jornada también estuvo marcada por la incorporación de SpaceX al índice Nasdaq 100, lo que obligó a fondos indexados y administradores activos a realizar ajustes en sus carteras.

La compañía recibió además una serie de recomendaciones favorables por parte de bancos de Wall Street después de que finalizara el período de silencio posterior a su salida a bolsa. Al menos seis entidades, entre ellas Morgan Stanley, Goldman Sachs y UBS, iniciaron la cobertura de sus acciones con recomendaciones equivalentes a compra.

Los analistas anticiparon que la incorporación de SpaceX al índice podría provocar volatilidad en el corto plazo, aunque también aumentaría la liquidez de sus acciones y ampliaría la presencia de la compañía entre los grandes inversores institucionales.

En los mercados de materias primas, el petróleo subió después de que un buque cargado con gas natural licuado fuera alcanzado por un proyectil cerca de las costas de Omán, tras salir del estrecho de Ormuz.

El barril de Brent avanzó hasta aproximadamente US$73, mientras persistía la preocupación por la seguridad de una de las principales rutas marítimas para el comercio mundial de energía.

Los nuevos ataques contra embarcaciones en el golfo Pérsico demostraron que todavía existen riesgos para una normalización del transporte marítimo en la región. Sin embargo, algunos especialistas consideran que las subas del petróleo podrían mantenerse limitadas por la abundancia de oferta en el mercado internacional.

En contraste, el oro retrocedía cerca de un 0,7% y se ubicaba alrededor de US$4.135 por onza. Los inversores evaluaban tanto la evolución de las tensiones en Medio Oriente como las perspectivas para la política monetaria de Estados Unidos.

En el mercado de bonos, el rendimiento de la deuda del Tesoro estadounidense a diez años avanzaba hasta el 4,49%, en medio de nuevas revisiones sobre el rumbo de las tasas de interés.

La atención está concentrada en la publicación de las actas correspondientes a la reunión de junio de la Reserva Federal. El documento podría ofrecer señales sobre cuánto tiempo permanecerán elevadas las tasas y si existe la posibilidad de nuevos ajustes monetarios.

El dólar se mantenía estable y registraba ligeras ganancias, respaldado por la diferencia entre las tasas estadounidenses y las de otras economías. En este contexto, los operadores continuaron favoreciendo estrategias financieras que aprovechan los mayores rendimientos ofrecidos por los activos denominados en dólares.

Las principales monedas latinoamericanas retrocedían frente a la divisa estadounidense. El real brasileño y los pesos mexicano, chileno, argentino y colombiano operaban con pérdidas durante la jornada.

Aunque el dólar perdió parte del impulso reciente, continuaba cerca de sus niveles más altos del último año. Con una agenda económica limitada en Estados Unidos, los mercados permanecían atentos a las señales de la Reserva Federal para definir sus próximas posiciones.

Entre las novedades corporativas también se destacó la situación de Codelco. La minera estatal chilena enfrenta una deuda cercana a los US$25.000 millones, su menor nivel de producción en 28 años y cuestionamientos vinculados con accidentes e inconsistencias en sus estadísticas productivas.

La crisis se produce en un momento de fuerte crecimiento de la demanda mundial de cobre por la expansión de la inteligencia artificial y la transición energética. La situación reabrió el debate sobre una mayor participación de capital privado y la necesidad de aplicar reformas para mejorar la rentabilidad de la empresa.

Valentino, por su parte, prepara la emisión de su primer bono por €450 millones, equivalentes a unos US$512 millones. La operación permitirá reemplazar deuda bancaria, financiar inversiones y reforzar el capital de trabajo.

La emisión contará con el respaldo de sus accionistas Kering y Mayhoola, que se comprometieron a aportar hasta €250 millones adicionales si fuera necesario.

Las acciones de Santander Brasil acumulan una caída del 21% durante el año, ampliando la diferencia de valuación respecto de su casa matriz en España. El movimiento reactivó las versiones sobre una posible salida de la bolsa, aunque los analistas consideran poco probable una operación inmediata.

Por último, De Beers aplicó uno de los mayores recortes de precios de su historia sobre las distintas categorías de diamantes que comercializa. La decisión busca acercar sus valores a los precios del mercado después de varios años en los que la compañía los mantuvo por encima de las cotizaciones internacionales.

La industria de los diamantes atraviesa una crisis prolongada por la caída de la demanda de productos de lujo en China, el crecimiento de las piedras sintéticas y el exceso de oferta.

La sesión mostró así una creciente cautela entre los inversores, particularmente en el sector tecnológico. Mientras el Dow Jones alcanzó un nuevo récord, las dudas sobre las valuaciones de los fabricantes de chips, el rumbo de la Reserva Federal y las tensiones en Medio Oriente mantuvieron la presión sobre el Nasdaq.