El petróleo supera los US$114 y sube más de 5% por la tensión en el estrecho de Ormuz

El recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán impulsa el precio del crudo y genera temores por una interrupción prolongada del suministro global, con impacto potencial en la inflación y el crecimiento económico.

El precio internacional del petróleo registró una fuerte suba impulsada por el aumento de las tensiones geopolíticas en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo. El crudo Brent superó los US$114 por barril tras escalar más de un 5%, en medio de un escenario de creciente incertidumbre sobre el suministro global.

Según informó Bloomberg Línea, el movimiento del mercado estuvo directamente vinculado a las señales de escalada entre United States e Iran, en un contexto donde el tránsito marítimo en la zona se encuentra severamente afectado.

La volatilidad se intensificó luego de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara que su país asistirá a embarcaciones que buscan salir del estrecho, una medida que generó preocupación en el mercado y en el sector naviero.

En paralelo, informes no confirmados indicaron que dos misiles habrían impactado en una patrullera estadounidense, aunque estas versiones fueron posteriormente desmentidas por autoridades de Washington.

El conflicto se agravó tras la decisión de Irán de redefinir su zona de control en el estrecho, una medida que se suma a las advertencias del gobierno iraní sobre posibles ataques en caso de una intervención militar estadounidense en la región.

El estancamiento entre ambas potencias amenaza con prolongar una de las mayores interrupciones del suministro petrolero a nivel global, lo que podría traducirse en presiones inflacionarias y una desaceleración del crecimiento económico internacional.

Analistas del mercado energético señalaron que la falta de avances diplomáticos y la continuidad de los ataques en la zona mantienen paralizado gran parte del tráfico marítimo, incrementando la incertidumbre entre los operadores.

Desde el sector financiero, Jens Naervig Pedersen, estratega de Danske Bank, afirmó que el mercado se encuentra especialmente sensible a los acontecimientos en la región, ya que cada señal negativa reduce las expectativas de una pronta reapertura del estrecho.

En el mismo sentido, Arne Lohmann Rasmussen, analista de Global Risk Management, advirtió que son pocos los actores que prevén una normalización rápida de la situación y señaló que cualquier intento de reapertura mediante intervención militar será seguido de cerca por los mercados.

En el plano operativo, el Comando Central de Estados Unidos anunció el despliegue de recursos militares, incluidos destructores, aeronaves y drones, para brindar apoyo en la zona, aunque persisten dudas sobre la implementación efectiva de escoltas navales.

Además, durante el fin de semana se reportó un ataque a un buque cisterna en las cercanías de los Emiratos Árabes Unidos, lo que refuerza el clima de inseguridad en una región clave para el comercio energético global.

En términos de precios, el Brent para entrega en julio llegó a cotizar en torno a los US$113,55 por barril, mientras que el WTI avanzó hasta los US$106,85, consolidando una tendencia alcista iniciada a mediados de abril.

En paralelo, la OPEC+ acordó un aumento moderado en sus cuotas de producción para junio, en un intento por transmitir estabilidad en el mercado, aunque el impacto de esta decisión quedó eclipsado por la escalada del conflicto en Medio Oriente.

El desarrollo de la situación en el estrecho de Ormuz continuará siendo un factor determinante para la evolución de los precios del petróleo y para el equilibrio energético global en las próximas semanas.