Montevideo: El Parlasur homenajeó al papa Francisco y destacó su legado de paz y justicia social

A un año de su fallecimiento, el Parlamento del Mercosur realizó una sesión especial en Montevideo para recordar el legado político y humanitario del pontífice argentino. Legisladores, referentes sociales y representantes religiosos resaltaron su defensa de la paz, la fraternidad y la justicia social.

El Parlamento del Mercosur realizó en Montevideo una sesión especial en homenaje al papa Pope Francis al cumplirse un año de su fallecimiento. Durante el encuentro, representantes políticos, dirigentes sociales y referentes religiosos destacaron el papel que desempeñó el pontífice argentino en la promoción de la paz internacional y en la defensa de los sectores más vulnerables.

La ceremonia estuvo encabezada por el presidente del Parlasur, Rodrigo Gamarra, quien abrió la sesión y dio paso a las intervenciones de los representantes de los distintos países miembros del bloque regional.

La delegación argentina estuvo liderada por el diputado nacional Eduardo Valdés, presidente de la Comisión Mercosur de la Cámara de Diputados. Durante su exposición, el legislador sostuvo que el legado de Francisco debe convertirse en una referencia para los dirigentes políticos de América Latina en un contexto internacional atravesado por conflictos y tensiones geopolíticas.

Según consignó Noticias Argentinas, Valdés afirmó que el mensaje de paz impulsado por el pontífice debería ser asumido por los líderes regionales y remarcó que el Mercosur debe consolidarse como un espacio comprometido con la convivencia pacífica entre los pueblos.

El impulsor de la sesión especial fue el parlamentario argentino Raúl Bittel, quien definió a Francisco como “el constructor del pensamiento político mundial de la paz” y subrayó que el propio Parlasur tiene entre sus objetivos institucionales la promoción del diálogo y la paz regional.

Durante su intervención, Bittel retomó conceptos presentes en el pensamiento del pontífice argentino y advirtió sobre los riesgos de naturalizar la desigualdad social y la exclusión. En ese sentido, señaló que no puede existir una paz verdadera en sociedades atravesadas por la marginalidad, la fragmentación y los discursos de odio.

También participó de la jornada el sacerdote y diputado nacional Juan Carlos Molina, quien destacó la coherencia entre las convicciones personales de Francisco y su desempeño al frente de la Iglesia Católica. Molina remarcó además la austeridad que caracterizó al pontífice durante todo su papado y sostuvo que nunca se dejó seducir por las estructuras de poder.

En representación de Scholas Occurrentes, Manuel Deheza resaltó el impacto global de la prédica de Francisco y reivindicó la necesidad de abrir espacios de participación para las juventudes, en línea con uno de los principales mensajes promovidos por el papa argentino durante sus últimos años.

Por su parte, Gustavo Vera, integrante de Fundación La Alameda, repasó algunos de los ejes centrales del pensamiento de Francisco y sostuvo que el pontífice identificaba tres grandes fracturas contemporáneas que debían ser reconstruidas: la ruptura entre las personas, la ruptura con la naturaleza y la pérdida de sentido trascendente de la vida humana.

En relación con este último punto, Vera recordó que Francisco impulsó una mirada centrada en la fraternidad humana, el cuidado ambiental y la responsabilidad colectiva sobre el futuro del planeta, especialmente a través del concepto de “casa común”, una de las nociones centrales de su encíclica ambiental.

La sesión especial en Montevideo se desarrolló en un clima de fuerte carga simbólica y funcionó también como una instancia de reivindicación del legado político, social y espiritual del primer papa latinoamericano, cuya influencia trascendió el ámbito religioso y se proyectó sobre debates globales vinculados a la paz, la desigualdad social y la crisis ambiental.