La inflación de abril mostraría una desaceleración tras diez meses y podría perforar el piso del 3%
Las proyecciones privadas anticipan una baja en el Índice de Precios al Consumidor luego del 3,4% registrado en marzo. Aunque persisten presiones vinculadas a combustibles y servicios, analistas estiman que la inflación comenzaría a acercarse nuevamente a la zona del 2%.
Luego de la fuerte aceleración inflacionaria registrada en marzo, cuando el Índice de Precios al Consumidor (IPC) alcanzó el 3,4%, las estimaciones privadas para abril comienzan a mostrar señales de desaceleración. Distintas consultoras prevén que el indicador podría interrumpir una secuencia de diez meses consecutivos sin retrocesos y ubicarse por debajo del umbral del 3%, aunque todavía más cerca de ese nivel que del 2%.
Las proyecciones surgen en un contexto marcado por cierta estabilización de algunos precios sensibles. Durante abril, la carne prácticamente no mostró variaciones significativas, mientras que productos estacionales como frutas y verduras registraron bajas que ayudaron a moderar el índice general.
De acuerdo con un relevamiento publicado por Ámbito Financiero, el economista Gonzalo Carrera, de la consultora Equilibra, señaló que los factores extraordinarios que habían presionado sobre los precios en los últimos meses comenzaron a disiparse. Según explicó, la dinámica inflacionaria actual estaría más asociada a un componente inercial ubicado entre el 2,5% y el 2,7%.
Uno de los factores que siguió bajo observación durante abril fue el comportamiento de los combustibles. A comienzos del mes, el presidente de YPF S.A., Horacio Marín, anunció un congelamiento de precios por 45 días en medio de la volatilidad internacional generada por el conflicto en Medio Oriente, que había impulsado una fuerte suba del petróleo Brent. Tras esa decisión, el valor internacional del crudo dejó de subir e incluso registró una caída cercana al 6%.
Sin embargo, distintas consultoras advirtieron que el impacto previo del aumento del petróleo aún continuó ejerciendo presión sobre la inflación local. Desde EcoGo señalaron que los combustibles mantuvieron en abril un arrastre estadístico del 10,4%, debido a que el incremento internacional no había sido trasladado completamente a los surtidores al momento de implementarse el congelamiento. Desde el inicio del conflicto internacional, las naftas acumularon un aumento del 23,8% en Argentina.
En ese marco, Marín reconoció que el congelamiento funcionó como un alivio temporal para los consumidores, aunque dejó abierta la posibilidad de futuras recomposiciones tarifarias una vez finalizado el período de estabilidad de precios.
Las consultoras privadas coinciden en ubicar la inflación mensual de abril dentro de un rango que oscilaría entre el 2,5% y el 2,8%. EcoGo proyecta una suba cercana al 2,5%, aunque aclaró que los datos aún son preliminares. La firma detectó una aceleración durante la cuarta semana del mes en algunos segmentos vinculados al consumo cotidiano: los productos para el hogar aumentaron 0,5% semanal, mientras que los alimentos consumidos fuera del hogar avanzaron 1,4%.
Por su parte, la consultora PxQ estimó que el IPC se ubicará entre el 2,7% y el 2,8%. Según explicó la firma dirigida por Emmanuel Álvarez Agis, los principales factores de presión provinieron de los rubros transporte, restaurantes y hoteles, alimentos y bebidas, y vivienda, sectores que en conjunto explicaron alrededor del 60% de la variación mensual.
Entre los aumentos más relevantes del período también se destacaron los combustibles, la gastronomía, los cigarrillos y la medicina prepaga. En sentido contrario, algunos productos estacionales —como el tomate— mostraron caídas de precios, al igual que ciertos paquetes turísticos.
Otras estimaciones privadas se mantienen en niveles similares. GMA Capital proyectó una inflación de 2,6%, mientras que la Fundación Libertad y Progreso calculó un 2,7%, aunque ambas aclararon que se trata de proyecciones preliminares construidas sobre las primeras semanas de abril.
De confirmarse estas previsiones, abril marcaría la primera desaceleración inflacionaria en casi un año y devolvería el debate económico a una pregunta central para el mercado y el Gobierno: si la inflación logró finalmente iniciar un sendero sostenido hacia niveles más cercanos al 2% mensual o si persistirá estabilizada en torno al 3%.