México avanza con la reducción de la jornada laboral: será de 40 horas semanales en 2030

El gobierno de Claudia Sheinbaum oficializó la reforma que reduce progresivamente la jornada laboral. La medida comenzó a regir este 1 de mayo y no implicará recortes salariales ni de prestaciones.

México puso en marcha una reforma laboral que establece la reducción gradual de la jornada de trabajo hasta alcanzar las 40 horas semanales en 2030. La medida fue oficializada mediante un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación en el marco del Día del Trabajo.

La iniciativa fue impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y modifica diversos artículos de la Ley Federal del Trabajo, estableciendo nuevos límites para la duración de la jornada laboral y nuevas obligaciones para los empleadores.

Según consignó Infobae, el esquema prevé una reducción progresiva de dos horas por año hasta alcanzar el objetivo final en 2030. En ese marco, la jornada semanal quedará definida de la siguiente manera:

  • 2026: 48 horas
  • 2027: 46 horas
  • 2028: 44 horas
  • 2029: 42 horas
  • 2030: 40 horas

El decreto establece que la jornada diurna podrá extenderse hasta ocho horas diarias, la nocturna hasta siete horas y la mixta hasta siete horas y media, con la posibilidad de ampliarse en situaciones excepcionales.

Uno de los puntos centrales de la reforma es que la reducción de la jornada no implicará una disminución en los salarios ni en las prestaciones laborales, una condición que fue especialmente remarcada por el gobierno durante el proceso de implementación.

La normativa también garantiza al menos un día de descanso por cada seis días de trabajo, manteniendo el pago íntegro de las remuneraciones correspondientes.

En paralelo, se incorporaron nuevas obligaciones para los empleadores. Entre ellas, la necesidad de registrar de manera electrónica la jornada laboral de cada trabajador, incluyendo horarios de inicio y finalización, y poner esa información a disposición de las autoridades cuando sea requerida.

El período comprendido entre el 1 de mayo y el 31 de diciembre de 2026 funcionará como etapa de transición, durante la cual empresas y trabajadores deberán adaptar sus procesos a las nuevas condiciones establecidas por la reforma.

La implementación de la medida fue acordada entre el gobierno y el sector empresarial, lo que permitió definir un esquema gradual para facilitar su aplicación sin generar impactos bruscos en la organización del trabajo.

Con esta reforma, México se alinea con una tendencia internacional orientada a la reducción de la jornada laboral y busca mejorar las condiciones de trabajo, promover el bienestar de los trabajadores y avanzar hacia un equilibrio más sostenible entre vida laboral y personal.