Las acciones vinculadas con la IA sufrieron fuertes caídas en Wall Street

Fabricantes de chips, servidores y compañías de infraestructura tecnológica encabezaron las pérdidas ante las dudas sobre el ritmo de desarrollo de la inteligencia artificial. Pese a la corrección bursátil, los analistas sostienen que la inversión en capacidad computacional continúa en niveles elevados.

Las acciones vinculadas con la inteligencia artificial registraron fuertes caídas en Wall Street durante el inicio de la semana, en medio de una creciente preocupación por la posibilidad de que las empresas del sector moderen la velocidad con la que desarrollan y despliegan sus modelos más avanzados.

El retroceso afectó principalmente a fabricantes de semiconductores, proveedores de servidores, compañías de centros de datos y otras empresas relacionadas con la infraestructura tecnológica. Super Micro Computer encabezó las bajas entre los valores más negociados del S&P 500, con una caída del 8,38%, seguida por Intel, que perdió 5,59%, y Micron, que retrocedió 5,25%.

También se registraron pérdidas importantes en Broadcom, con una baja del 4,77%; Nvidia, que cedió 3,36%; y Oracle, que cayó 3,65%. Fuera de ese grupo, Marvell retrocedió 7,32% y AMD perdió 4,40%, reflejando la presión generalizada sobre las compañías directamente expuestas al gasto en infraestructura para inteligencia artificial.

Según consignó Bloomberg Línea, el movimiento estuvo relacionado con declaraciones de ejecutivos del sector tecnológico que plantearon la necesidad de avanzar con mayor cautela en el desarrollo de sistemas avanzados de IA. Entre ellos se destacó Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, cuyo planteo recibió también respaldo de Elon Musk y Sam Altman.

La preocupación de los inversores radica en que una eventual desaceleración del desarrollo tecnológico pueda reducir o postergar parte de la demanda prevista de procesadores, memoria, servidores, conectividad y capacidad de centros de datos. Nvidia, AMD e Intel tienen una fuerte exposición a ese mercado a través de sus chips y aceleradores, mientras Micron provee memoria y compañías como Broadcom, Marvell y Super Micro participan en distintos segmentos de infraestructura.

Analistas señalaron, sin embargo, que el escenario no implica necesariamente una interrupción de las inversiones. Felipe Barragán, de Pepperstone, explicó que el principal cambio es la aparición de un riesgo sobre la velocidad del despliegue de la tecnología que no proviene de limitaciones financieras o técnicas, sino de los propios desarrolladores.

La corrección tecnológica se produjo además en un contexto financiero más exigente. El petróleo se mantiene por encima de los US$100 por barril, los rendimientos de los bonos estadounidenses de largo plazo se encuentran cerca del 5% y el dólar mostró una apreciación frente a otras monedas, mientras los mercados esperan nuevas decisiones de los principales bancos centrales.

Algunas empresas registraron además factores particulares que profundizaron sus caídas. Bank of America retrocedió más de 5% luego de que su director ejecutivo anticipara ingresos por operaciones financieras relativamente estables y proyectara comisiones de banca de inversión por debajo de las expectativas del mercado.

HP también sufrió una fuerte baja después de que Evercore ISI redujera su recomendación sobre la acción, luego de la importante valorización acumulada durante el año. La compañía venía beneficiándose del crecimiento del gasto tecnológico y de la demanda de hardware relacionada con el desarrollo de inteligencia artificial.

A pesar de las ventas, las perspectivas de inversión continúan siendo elevadas. Pepperstone destacó que los últimos resultados de Oracle muestran una demanda todavía sólida de servicios en la nube y capacidad computacional, mientras que UBS mantiene su previsión de que la inversión global en inteligencia artificial alcance los US$1,2 billones en 2027.

Esa estimación representaría un crecimiento del 33% frente a los aproximadamente US$900.000 millones previstos para este año. Para los analistas, la incorporación de mayores salvaguardas en el desarrollo de la tecnología no implica necesariamente el final del ciclo de inversión, ya que una adopción más amplia seguirá requiriendo capacidad informática, almacenamiento, servidores y centros de datos.

El mercado seguirá ahora de cerca si los llamados a avanzar con mayor cautela se traducen en modificaciones concretas de los planes de inversión de las grandes compañías tecnológicas. Al mismo tiempo, la evolución de las tasas de interés y de las condiciones financieras continuará condicionando las valuaciones de un sector que fue uno de los principales motores de las bolsas estadounidenses en los últimos años.