Wall Street cerró mixto entre la caída del petróleo y las dudas sobre los chips

El retroceso del crudo alivió parte de las presiones sobre los mercados, pero las dudas sobre la rentabilidad de las inversiones en inteligencia artificial golpearon al sector de semiconductores. Los inversores también esperan la próxima decisión de la Reserva Federal y una nueva tanda de balances tecnológicos.

Wall Street terminó la jornada del lunes con un comportamiento mixto, en una sesión marcada por dos fuerzas contrapuestas. Por un lado, la fuerte caída del petróleo redujo parte de las presiones inflacionarias y sobre los bonos; por otro, las acciones de semiconductores sufrieron un retroceso ante las dudas sobre el retorno de las multimillonarias inversiones en inteligencia artificial.

El Nasdaq Composite cayó un 0,18%, mientras que el Dow Jones Industrial avanzó un 0,51%. El S&P 500 mostró escasas variaciones, pese a que la mayoría de sus compañías terminó en terreno positivo, debido al peso que tuvieron las bajas registradas entre los principales fabricantes de chips.

Según informó Bloomberg Línea, un índice que reúne a las principales empresas del sector de semiconductores retrocedió 2,23%. Nvidia cayó cerca de un 5% en medio de nuevas preocupaciones sobre el elevado nivel de inversiones destinado a infraestructura de inteligencia artificial, mientras ASML también registró fuertes pérdidas.

La compañía neerlandesa quedó bajo presión después de conocerse que una empresa estatal china desarrolla equipos para la fabricación de chips que podrían competir con parte de su tecnología. El episodio volvió a poner en foco la creciente competencia en un sector estratégico para la expansión de la inteligencia artificial.

El petróleo, en cambio, registró una fuerte corrección. El Brent cerró cerca de los US$89 por barril después de llegar a caer más del 9% y ubicarse temporalmente por debajo de los US$88. El West Texas Intermediate retrocedió hasta aproximadamente US$82,6.

La baja respondió principalmente a la decisión de Estados Unidos de mantener por tercer día consecutivo la pausa en sus ataques contra Irán y al reinicio de las exportaciones desde una terminal de Kazajistán en el mar Negro. Ambos factores redujeron los temores inmediatos sobre posibles interrupciones en el suministro mundial de crudo.

Donald Trump señaló que continúan las conversaciones diplomáticas con Teherán para intentar poner fin al conflicto, aunque advirtió que las operaciones militares podrían retomarse si las negociaciones fracasan. Irán y Omán también mantienen conversaciones para restablecer plenamente el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz.

El descenso del petróleo tuvo también impacto sobre la renta fija. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense retrocedieron entre dos y tres puntos básicos, mientras la tasa de los títulos a diez años se ubicó cerca del 4,64%, luego de haber alcanzado la semana anterior su nivel más alto del año.

Los mercados permanecen atentos a la reunión de la Reserva Federal. Los operadores asignan alrededor de un 40% de probabilidad a una suba de tasas durante esta semana, aunque la mayoría de los economistas espera que el banco central mantenga sin cambios el costo del crédito. Las expectativas del mercado contemplan con mayor firmeza un incremento hacia septiembre.

La temporada de resultados corporativos será otro de los principales factores para Wall Street. Más de 170 empresas del S&P 500 presentarán balances durante la semana, entre ellas Microsoft, Meta y Amazon, cuyos planes de inversión en inteligencia artificial serán observados especialmente por los inversionistas.

Las dudas se concentran en si el volumen de recursos destinado a centros de datos, chips e infraestructura tecnológica logrará generar suficientes ganancias o terminará presionando la generación de caja. Hasta ahora, sin embargo, más del 86% de las 135 empresas del S&P 500 que ya presentaron resultados superó las estimaciones del mercado.

En otros activos, el oro avanzó hasta alrededor de US$4.071 por onza y el bitcoin volvió a superar momentáneamente los US$65.000. En América Latina, las monedas tuvieron un desempeño dispar: los pesos chileno, colombiano y mexicano avanzaron, mientras que el real brasileño y el peso argentino retrocedieron.

El mercado comienza así una semana condicionada por la evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán, la decisión de la Reserva Federal y los resultados de las grandes tecnológicas. La trayectoria del petróleo y las expectativas sobre el retorno de las inversiones en inteligencia artificial continuarán siendo dos de los principales factores para definir el rumbo de Wall Street.