Industria textil: crisis de empleo y actividad en mínima

El sector operó en octubre de 2025 con apenas el 32,5% de su capacidad instalada. La caída de la demanda y la pérdida de puestos de trabajo superan ampliamente al promedio industrial.

La industria textil argentina atraviesa una de sus etapas más críticas de los últimos años, con niveles de actividad comparables a los meses más duros de la pandemia. De acuerdo con un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), en octubre de 2025 el sector registró una contracción interanual del 24%, muy por encima de la baja del 2,9% observada en el conjunto de la industria manufacturera.

En el acumulado de los primeros diez meses del año, la actividad textil mostró una caída del 3,9%, en contraste con el crecimiento del 3,1% que exhibió la industria total en el mismo período. Desde la entidad empresaria advierten que estos registros reflejan un deterioro persistente del mercado interno y una fuerte debilidad de la demanda.

Uno de los datos más preocupantes es el uso de la capacidad instalada, que se ubicó en apenas el 32,5%. Esto implica que el sector está utilizando menos de un tercio de su estructura productiva, luego de una caída de más de 15 puntos porcentuales respecto de octubre de 2024. Este retroceso productivo tuvo un impacto directo en el empleo formal.

Según el relevamiento, en septiembre los sectores de textil, confección, cuero y calzado contabilizaban unos 105.000 puestos de trabajo, lo que representa una pérdida de 8.000 empleos en el último año. Si se observa la evolución desde diciembre de 2023, la destrucción acumulada de empleo supera los 16.000 puestos, consolidando una tendencia de ajuste sostenido.

En materia de precios, el sector mostró aumentos muy por debajo de la inflación general. En noviembre de 2025, los precios al consumidor de productos textiles subieron apenas un 0,5% mensual, con un incremento interanual del 15,8%. A nivel mayorista, los precios del sector avanzaron un 17,1% en términos interanuales, lo que refleja márgenes cada vez más estrechos para las empresas.

A pesar del escenario adverso, algunas compañías mantuvieron inversiones orientadas a mejorar la eficiencia productiva. Entre enero y noviembre de 2025, las importaciones de maquinaria textil alcanzaron los 164 millones de dólares, con el objetivo de modernizar plantas y reducir costos operativos.

Desde la FITA, que agrupa a unas 4.000 empresas de toda la cadena textil, advierten que la continuidad del sector está en riesgo si no se modifican las condiciones de competitividad. Su presidente, Luis Tendlarz, señaló que la industria atraviesa un momento “muy desafiante” y remarcó la necesidad de reglas claras, previsibilidad y un entorno equitativo para poder sostener la producción nacional.

El diagnóstico del sector es contundente: sin una recuperación de la demanda y sin políticas que equilibren la competencia, la industria textil seguirá operando en niveles de subsistencia, con impacto directo sobre el empleo y el entramado productivo local.