La fundición en alerta roja: importaciones y consumo en baja ponen en jaque al sector
La mitad de las empresas fundidoras opera por debajo del punto de equilibrio y el uso de la capacidad instalada sigue cayendo. Industriales advierten que partes de la cadena productiva podrían desaparecer si no hay cambios en el rumbo económico.
Bajada
La industria de la fundición atraviesa uno de sus momentos más delicados en años. La combinación de una fuerte retracción del consumo interno y el avance de productos importados golpeó de lleno al sector, generando una caída pronunciada en las ventas, ajustes en el empleo y niveles mínimos de actividad en las plantas. Empresarios del rubro advierten que el escenario actual pone en riesgo la continuidad de numerosos eslabones productivos.
De acuerdo con datos recientes de la Cámara de Industriales Fundidores de la República Argentina, el uso de la capacidad instalada se ubicó en noviembre en torno al 45%, lo que representa un retroceso de más de 12 puntos porcentuales respecto del mismo período del año pasado. La situación se traduce en una industria que funciona muy por debajo de sus posibilidades y con crecientes dificultades para sostener costos.
El deterioro también se refleja en el empleo. Durante el último mes relevado, casi dos de cada diez empresas aplicaron recortes significativos en sus plantillas, mientras que cerca del 40% realizó ajustes menores. No se registraron incorporaciones netas de personal, lo que confirma la parálisis del sector. Según análisis difundidos por Ámbito, este rubro fue el más afectado dentro del complejo metalúrgico, con una contracción superior al 18% interanual.
Desde el sector apuntan principalmente a la apertura de importaciones y a la falta de estímulos para la producción local. Empresarios señalan que, si bien existen segmentos dinámicos como el energético, la mayor parte de la demanda termina canalizándose hacia proveedores externos, especialmente de origen asiático. “La competencia no es entre empresas, sino contra Estados que subsidian su industria”, sostienen referentes del sector.
La rentabilidad aparece como otro foco de preocupación. Casi el 90% de las firmas reconoce una caída en sus márgenes, y la mitad directamente no logra cubrir sus costos operativos. Esta fragilidad ya se tradujo en cierres, conflictos prolongados y relocalización de producción, configurando un panorama que amenaza con profundizarse si no se implementan políticas que prioricen la producción nacional.