La industria pierde empleo y producción en medio de un escenario de caída del consumo
Un informe académico advierte que el sector industrial eliminó alrededor de 160 puestos de trabajo por día desde fines de 2023. La producción también retrocedió y se ubica en niveles comparables a los de mediados de los años ochenta.
La industria manufacturera argentina atraviesa un período de retroceso marcado por la caída del empleo, la baja del consumo interno y un escenario macroeconómico que, según distintos análisis, ha deteriorado las condiciones de producción. Diversos indicadores muestran que el sector perdió peso dentro de la economía y enfrenta dificultades para sostener niveles de actividad similares a los registrados en décadas anteriores.
Un estudio elaborado por el Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires señala que desde noviembre de 2023 el empleo industrial viene reduciéndose de manera sostenida. De acuerdo con los cálculos basados en estadísticas de la Secretaría de Trabajo, el sector perdió en promedio alrededor de 160 puestos laborales por día si se consideran tanto los empleos formales como los informales vinculados a la actividad manufacturera.
El trabajo indica que entre fines de 2023 y mediados de 2025 se registró una disminución significativa en el número de trabajadores del sector. Sólo en el empleo registrado se habrían eliminado decenas de puestos cada jornada laboral, mientras que si se incorporan los puestos informales la cifra total de pérdidas laborales alcanza aproximadamente los 100 mil empleos en ese período. La reducción se inscribe en una tendencia más prolongada, ya que desde el pico de empleo industrial alcanzado en 2013 el sector acumula una caída cercana a los 115 mil puestos formales.
El deterioro del mercado laboral industrial está estrechamente vinculado a la evolución de la producción. Según el mismo informe, el Producto Bruto Interno industrial medido en términos per cápita se ubica actualmente en niveles comparables a los registrados en 1985, muy por debajo de los momentos de mayor dinamismo que la actividad alcanzó en décadas posteriores. Este retroceso productivo refleja una pérdida de competitividad y una reducción de la capacidad del sector para expandirse.
El estudio también advierte que la participación de la industria dentro de la economía nacional se redujo en los últimos años. Mientras que en 2023 el sector representaba cerca del 16,5 por ciento del producto total, para 2025 su participación descendió a alrededor del 13,7 por ciento. En paralelo, la presencia de manufacturas de origen industrial dentro de las exportaciones argentinas también disminuyó respecto de los niveles observados en períodos anteriores.
A mitad del análisis difundido públicamente y replicado por el medio Ámbito en su cobertura económica, se señala que una de las áreas más afectadas fue la industria de bienes de capital. En ese segmento la producción local registró una caída cercana al 25 por ciento entre 2023 y 2025, mientras que en el mismo período las importaciones de este tipo de bienes aumentaron de manera considerable.
Los investigadores también remarcan que el uso de la capacidad instalada en el sector industrial se mantuvo en niveles bajos durante los últimos años. El promedio registrado entre 2024 y 2025 rondó el 58 por ciento, uno de los valores más reducidos de la última década y apenas por encima del nivel observado durante el período más crítico de la pandemia.
Entre los factores que explican este escenario, el informe menciona la contracción del consumo interno, la apertura comercial que incrementó la competencia de productos importados y las dificultades de acceso al financiamiento para las empresas. La volatilidad de las tasas de interés y la falta de crédito accesible habrían limitado las posibilidades de inversión y expansión productiva en distintos rubros industriales.
En este contexto, especialistas advierten que la industria enfrenta un proceso de reconfiguración que podría tener efectos de largo plazo sobre la estructura productiva del país si no se generan condiciones que favorezcan la inversión, el desarrollo tecnológico y la expansión de la actividad manufacturera.