Se acelera la pérdida de empleo formal: estiman más de 100.000 despidos en la industria
Un informe privado advierte que la caída de la producción manufacturera impacta en toda la cadena económica. Crece la preocupación social por el empleo y el rumbo económico.
La contracción de la actividad industrial en Argentina comienza a reflejarse con mayor intensidad en el mercado laboral. Un informe del Grupo Atenas estimó que ya se perdieron más de 100.000 puestos de trabajo vinculados al sector manufacturero, entre empleos directos e indirectos, en un contexto de caída sostenida de la producción.
Según el relevamiento, unos 73.000 empleos industriales registrados se perdieron de manera directa, a los que se suman alrededor de 30.000 puestos indirectos asociados a actividades como logística, comercio, servicios e insumos. De este modo, la pérdida total alcanzaría los 104.000 puestos de trabajo, evidenciando el efecto multiplicador negativo que tiene la industria sobre el resto de la economía.
El informe subraya que el impacto del deterioro industrial no se limita a las fábricas, sino que se expande a lo largo de toda la estructura productiva. “Cuando se genera un nuevo empleo industrial, se activa una cadena completa de actividades. A la inversa, cuando se pierde, el efecto también se multiplica”, señalaron los economistas responsables del estudio.
En términos territoriales, la caída del empleo afecta tanto a grandes centros urbanos como a regiones productivas del interior. Más de la mitad de los departamentos del país registraron retrocesos en el empleo industrial, con especial impacto en el conurbano bonaerense y en distritos con fuerte base manufacturera.
Uno de los puntos centrales del diagnóstico es que la pérdida de empleo no está siendo compensada por otros sectores. Mientras el agro generó apenas unos 10.000 puestos de trabajo, rubros como energía y minería mostraron un balance negativo. En este escenario, una parte significativa de los trabajadores desplazados habría migrado hacia la informalidad, con peores condiciones laborales y menores ingresos.
El informe también advierte sobre las dificultades estructurales para revertir el proceso de desindustrialización. Entre los principales riesgos se mencionan el deterioro del capital humano especializado, la obsolescencia de la infraestructura productiva y un clima de incertidumbre que desalienta la inversión.
En paralelo, distintos estudios de opinión reflejan un cambio en las demandas sociales. Una encuesta del consultor Hugo Haime indica que el 56% de los argentinos considera que el próximo gobierno debería priorizar políticas de estabilidad económica combinadas con el fortalecimiento de la industria nacional y la generación de empleo. En contraste, solo el 23% se mostró a favor de continuar con el esquema económico actual.
En este contexto, la caída del empleo industrial se consolida como un problema no solo económico, sino también político, en un escenario donde crecen las preocupaciones por el trabajo y el poder adquisitivo.