Inseguridad y bloqueos afectan a ocho de cada diez municipios palmeros en Colombia
Fedepalma advirtió que el aumento de la extorsión, los conflictos armados y las interrupciones en las rutas generan serias dificultades para la producción y comercialización de aceite de palma en distintas regiones del país.
El sector palmero colombiano atraviesa un escenario complejo marcado por problemas de seguridad, bloqueos viales y mayores costos operativos, según advirtió la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma) durante su Congreso Nacional realizado en Barranquilla.
De acuerdo con la entidad, cerca del 80% de los 172 municipios productores de palma del país registran actualmente afectaciones relacionadas con el deterioro de las condiciones de seguridad. Entre los principales problemas señalados se encuentran el incremento de las extorsiones por parte de grupos armados ilegales y las dificultades logísticas derivadas de los bloqueos en las principales rutas de transporte.
El presidente de Fedepalma, Nicolás Pérez, sostuvo que la situación genera incertidumbre entre los productores y afecta directamente el desarrollo de las actividades agrícolas. Según explicó, las exigencias económicas de organizaciones armadas se han convertido en un obstáculo adicional para la producción y la inversión en distintas zonas rurales.
A este escenario se suman las interrupciones en la circulación de personas, insumos y mercaderías provocadas por bloqueos de carreteras. Desde el sector reconocen el derecho a la protesta, aunque advierten que el cierre total de las vías impacta negativamente sobre la actividad económica y dificulta tanto la llegada de trabajadores como la distribución de la producción.
Los representantes del sector consideran necesario avanzar en mecanismos que permitan canalizar los reclamos sociales sin afectar el funcionamiento de las cadenas productivas ni restringir la movilidad en regiones agrícolas estratégicas.
En paralelo, Fedepalma reclamó un fortalecimiento de las capacidades operativas de las fuerzas de seguridad y una mayor presencia estatal en los territorios afectados por la violencia. Si bien el gremio participa de espacios de diálogo con el Gobierno nacional y otras organizaciones productivas, sostiene que son necesarias medidas más contundentes para enfrentar la expansión de los grupos armados ilegales.
Uno de los casos destacados durante el encuentro fue el del municipio de Tibú, en la región del Catatumbo, considerado actualmente el segundo territorio con mayor superficie cultivada de palma en Colombia. Allí se concentran cerca de 40.000 hectáreas productivas, en su mayoría gestionadas por pequeños productores.
A pesar de los enfrentamientos armados registrados en los últimos años, la actividad palmera se mantiene como una de las principales fuentes de ingresos de la región. Los productores locales han continuado trabajando en un contexto marcado por la inestabilidad y los riesgos asociados al conflicto.
Desde Fedepalma señalaron que el caso de Tibú refleja la capacidad de resiliencia de las comunidades rurales y el compromiso de los productores con una actividad que requiere inversiones de largo plazo y permanencia en el territorio.
La producción de aceite de palma constituye una de las actividades agrícolas más importantes de Colombia, tanto por su aporte a las exportaciones como por la generación de empleo en distintas regiones del país. Sin embargo, el sector advierte que la persistencia de problemas de seguridad y conectividad podría limitar su crecimiento y afectar la competitividad de una cadena productiva clave para la economía rural colombiana.