Costa Rica se consolida como referente regional en turismo accesible
El país desarrolló una red de servicios e infraestructura adaptada que permite a personas con discapacidad, movilidad reducida y adultos mayores disfrutar de playas, parques naturales y actividades de aventura sin barreras.
Costa Rica se ha convertido en uno de los principales referentes latinoamericanos en turismo accesible gracias a una estrategia que combina infraestructura adaptada, innovación social y capacitación del sector turístico para garantizar experiencias inclusivas a visitantes con distintas necesidades de movilidad y accesibilidad.
El modelo comenzó a desarrollarse hace más de una década a partir del trabajo de la Red Costarricense de Turismo Accesible, una organización creada para responder a las dificultades que enfrentaban personas mayores y personas con discapacidad al momento de viajar dentro del país.
A partir de esa experiencia, Costa Rica impulsó modificaciones en sus normativas de construcción y promovió la adaptación progresiva de hoteles, espacios públicos y atractivos turísticos con el objetivo de eliminar barreras físicas y facilitar el acceso a todos los visitantes.
Actualmente, el país cuenta con una red de servicios que permite recibir a cientos de turistas con discapacidad cada año, quienes pueden recorrer distintos destinos acompañados por sus familias y acceder a experiencias diseñadas bajo criterios de inclusión.
Uno de los proyectos más innovadores es la creación de playas accesibles mediante pasarelas fabricadas con plástico reciclado. A través de campañas de recuperación de tapitas plásticas, se construyen estructuras móviles que permiten a personas con movilidad reducida desplazarse sobre la arena y acercarse al mar. El sistema se complementa con sillas anfibias disponibles en distintos puntos de la costa para facilitar el ingreso al agua.
La accesibilidad también se ha extendido a actividades tradicionalmente asociadas al turismo de aventura. En distintos puntos del país se ofrecen experiencias adaptadas de surf, canopy, tirolesa, cabalgatas y senderismo, permitiendo que personas con diversas limitaciones físicas puedan participar de propuestas vinculadas con la naturaleza y la recreación.
Además, algunos de los principales atractivos naturales costarricenses incorporaron mejoras para facilitar el acceso de los visitantes. Entre ellos se encuentran los volcanes Poás e Irazú, que adecuaron parte de su infraestructura para garantizar recorridos más inclusivos.
El proceso también implicó una transformación dentro del sector turístico. Hoteles, operadores y prestadores de servicios realizaron adaptaciones en habitaciones, sanitarios y espacios comunes, mientras que trabajadores y guías recibieron capacitaciones específicas para brindar una atención adecuada según las necesidades de cada visitante.
Las autoridades y organizaciones involucradas destacan que la accesibilidad no solo mejora la experiencia turística, sino que amplía las oportunidades de viaje para millones de personas en todo el mundo. Según estimaciones internacionales, cerca del 16 % de la población global vive con algún tipo de discapacidad, lo que convierte a este segmento en un mercado con creciente relevancia para la industria turística.
El caso costarricense es observado como una experiencia de referencia en la región por demostrar que la inclusión puede integrarse al desarrollo turístico mediante planificación, cooperación entre sectores y una visión orientada a garantizar que todas las personas puedan disfrutar de los destinos en igualdad de condiciones.
De esta manera, Costa Rica consolida una estrategia que combina sostenibilidad, innovación y accesibilidad, fortaleciendo su posicionamiento internacional como destino turístico inclusivo y ampliando las posibilidades de acceso al turismo para personas de todas las edades y capacidades.