El Gobierno avanza en un giro migratorio y prepara la designación de Diego Valenzuela al frente de la nueva agencia

La administración de Javier Milei define una estructura con atribuciones ampliadas para la política migratoria, orientada a reforzar controles y articular la gestión con el área de seguridad.

El Gobierno nacional se encuentra en la etapa final de definición de la nueva política migratoria y avanza con la designación de Diego Valenzuela como titular de la futura Agencia de Seguridad Migratoria. El dirigente, actualmente en uso de licencia como intendente de Tres de Febrero y senador bonaerense, es el nombre elegido para encabezar un organismo que concentrará mayores atribuciones y marcará un cambio de enfoque respecto de los últimos años.

La decisión política ya está tomada, aunque todavía resta la firma formal del presidente y la publicación de las normas que darán marco legal y operativo a la nueva agencia. En la Casa Rosada señalan que el anuncio se concretará una vez que esté cerrada la estructura completa: misión institucional, facultades, organigrama interno y mecanismos de coordinación con las fuerzas de seguridad.

El rediseño implica un cambio profundo respecto del esquema vigente. Hasta ahora, el área de Migraciones funcionaba con un perfil predominantemente administrativo, enfocado en la gestión de residencias, trámites documentales y controles formales de ingreso y egreso. El nuevo modelo apunta a transformar ese rol en una agencia con mayor autonomía, capacidad operativa y un fuerte anclaje en la seguridad nacional y el control de fronteras.

Este viraje se consolidó cuando el Ejecutivo dispuso el traspaso del área desde el Ministerio del Interior al Ministerio de Seguridad, como parte de una estrategia más amplia de reformas estructurales. Según fuentes oficiales, el objetivo es dotar al Estado de herramientas más ágiles para prevenir delitos transnacionales, reforzar los controles fronterizos y actuar con mayor rapidez ante situaciones de riesgo.

La eventual llegada de Valenzuela —dirigente cercano a Patricia Bullrich y uno de los primeros referentes del PRO en incorporarse a La Libertad Avanza— tiene también una lectura política. Su perfil combina experiencia de gestión local con alineamiento pleno a la agenda de seguridad del oficialismo, y su designación reforzaría el peso del ala que impulsa una política migratoria más restrictiva y vinculada a la seguridad interna. En despachos oficiales admiten que el nombre del futuro titular comenzó a circular con fuerza en las últimas semanas, según consignó Infobae, en el marco de las discusiones internas sobre la nueva agencia.

El endurecimiento del enfoque migratorio contrasta explícitamente con el esquema aplicado durante los gobiernos kirchneristas, en particular con programas de regularización masiva y criterios amplios de admisión. Desde el oficialismo sostienen que ese modelo dejó al Estado con capacidades limitadas para controlar antecedentes y responder ante delitos cometidos por extranjeros. El nuevo paradigma busca revertir esa lógica, con criterios de ingreso más estrictos y mayor capacidad de intervención estatal.

La futura agencia tendrá una impronta claramente asociada a la seguridad, con articulación directa con fuerzas federales y especial énfasis en aeropuertos y pasos internacionales. En ese esquema, la Policía de Seguridad Aeroportuaria cumpliría un rol central, integrándose a una estructura más unificada que reduzca la fragmentación actual entre áreas administrativas y operativas.

El Gobierno también inscribe este cambio en una tendencia internacional. Modelos adoptados en Estados Unidos y Europa, donde la migración es tratada como una cuestión de seguridad nacional, funcionan como referencia para la reforma que impulsa la administración de Milei.

Por el momento, persisten definiciones clave en elaboración: las competencias específicas del organismo, su encuadre jurídico y los mecanismos de coordinación interministerial. Por esa razón, el Ejecutivo evita formalizar la designación antes de cerrar todos los detalles. Una vez completado ese proceso, la asunción de Valenzuela marcaría un punto de inflexión en la política migratoria argentina y un cambio institucional de alcance estructural.