América Latina lidera el uso de IA en el agro y acelera la adopción de biológicos
Los productores latinoamericanos encabezan la adopción global de inteligencia artificial generativa, mientras buscan tecnología que reduzca costos y mejore decisiones, según el informe Global Farmer Insights 2026 de McKinsey & Company.
América Latina se posicionó en 2026 como la región con mayor adopción de inteligencia artificial generativa entre los agricultores encuestados por McKinsey & Company, según su nuevo Global Farmer Insights 2026, publicado el 8 de septiembre a partir de respuestas de 5.500 productores de diez países. El 26% de los agricultores latinoamericanos consultados ya utiliza Gen AI para actividades vinculadas al campo, por encima del 23% de Norteamérica, 13% de Europa y 7% de Asia. El resultado importa porque muestra cómo la región está incorporando herramientas digitales incluso en un escenario marcado por altos costos y mayor cautela para invertir.
El liderazgo latinoamericano no significa que todos los productores estén pagando por estas herramientas. Del 26% que utiliza inteligencia artificial generativa, 19% recurre a soluciones gratuitas y 7% paga por ellas. A escala mundial, la adopción alcanza el 17%, pero apenas 4% de los agricultores paga por soluciones de IA. Esa diferencia ayuda a explicar parte del rápido crecimiento: a diferencia de robots, maquinaria autónoma u otras tecnologías que requieren importantes desembolsos de capital, las herramientas de IA pueden probarse con una barrera económica mucho menor y utilizarse para obtener información o apoyar decisiones cotidianas de la explotación.
Según el portal AgroLatam, el avance tecnológico se produce en un momento de fuerte disciplina financiera. McKinsey señala que la rentabilidad agrícola mundial alcanzó un máximo en 2021-2022 y desde entonces los precios de las materias primas retrocedieron, mientras fertilizantes, energía, mano de obra, maquinaria y financiamiento permanecieron caros o volátiles. Frente a esa combinación, los productores están preservando efectivo, postergando inversiones y exigiendo retornos más claros y rápidos. El sentimiento global de gasto cayó 24 puntos porcentuales frente a 2024, aunque las diferencias entre países muestran realidades agrícolas muy distintas.
Esas diferencias son especialmente interesantes para América Latina. Entre los países relevados, Argentina registra un sentimiento neto de gasto de 22 puntos, pero muestra una caída de 49 puntos frente a 2024, la mayor entre los mercados comparables incluidos en el estudio. Brasil se ubica en 13 puntos, con una reducción de 25 frente a 2024. Perú, incorporado al relevamiento de 2026 y por lo tanto sin comparación con la edición anterior, alcanza 49 puntos. El informe vincula la cautela argentina con la persistencia de incertidumbre macroeconómica y política, que puede influir sobre las decisiones de inversión de los productores.
La inteligencia artificial no es la única innovación en la que sobresale la región. América Latina presenta las mayores tasas de adopción de productos biológicos entre las regiones analizadas, con Perú como uno de los mercados destacados. Entre productores de cultivos extensivos latinoamericanos, 45% utiliza agentes de control biológico y 52% bioestimulantes. En cultivos especializados, las cifras aumentan hasta 67% en control biológico y 72% en bioestimulantes. McKinsey relaciona ese avance con una red consolidada de distribución de insumos y con la elevada presión de plagas y enfermedades presente en sistemas agrícolas tropicales.
El fenómeno resulta especialmente relevante para una región que reúne sistemas productivos muy diferentes, desde soja, maíz y ganadería en el Cono Sur hasta café, frutas, hortalizas y otros cultivos de alto valor en áreas tropicales y andinas. Los datos sugieren que la adopción tecnológica no depende solamente de que una solución sea innovadora: los productores están priorizando herramientas capaces de resolver problemas concretos, integrarse a las operaciones existentes y demostrar un retorno económico identificable. Esa exigencia puede favorecer tanto a determinados productos biológicos como a soluciones digitales con costos iniciales relativamente bajos.
La presión sobre los márgenes ayuda a entender esa selectividad. A nivel mundial, 36% de los agricultores identifica al fertilizante como una de las primeras categorías donde reduciría gastos cuando cae la rentabilidad, mientras 48% lo priorizaría nuevamente cuando mejoren los resultados. En maquinaria, 16% reduciría primero ese gasto y 35% volvería a financiarlo cuando se recupere la rentabilidad. Para los productores latinoamericanos, expuestos además a variaciones cambiarias, tasas de interés, costos logísticos y volatilidad de los commodities según cada mercado, la capacidad de demostrar retorno sobre la inversión será determinante para la próxima ola de agtech.
La digitalización también está modificando la manera en que el productor investiga antes de comprar. En los siete países comparables entre las encuestas de 2024 y 2026, la preferencia por canales digitales para evaluar y comparar productos aumentó de 22% a 36%, mientras que para investigar opciones pasó de 23% a 31%. Esto abre un nuevo escenario para distribuidores, cooperativas, fabricantes de maquinaria, compañías de semillas y empresas de insumos: una parte creciente de la decisión comienza en canales digitales, aunque el cierre de la compra continúa dependiendo fuertemente de relaciones personales y conocimiento técnico.
Y ahí aparece uno de los límites actuales de la inteligencia artificial. Aunque su utilización crece rápidamente, los agrónomos continúan siendo una referencia para 56% de los productores, mientras solo 6% menciona los chatbots de IA entre las fuentes que utiliza para asesorarse. Entre agricultores menores de 40 años, la importancia del agrónomo es todavía mayor y alcanza 66%. La fotografía que deja el estudio no es, por lo tanto, la de una tecnología reemplazando al asesor técnico, sino la de un productor que incorpora nuevas fuentes digitales de información mientras sigue buscando especialistas capaces de validar decisiones agronómicas y comerciales.
Para el ecosistema agroindustrial latinoamericano, esa combinación puede ser más importante que el porcentaje de adopción por sí solo. América Latina aparece liderando simultáneamente en IA generativa y productos biológicos, dos tecnologías muy diferentes pero con una característica común: pueden generar valor cuando responden a necesidades específicas de cada explotación. El desafío para empresas agtech, distribuidores, asesores y productores será convertir ese interés tecnológico en mejoras medibles de productividad, eficiencia y rentabilidad. En una agricultura cada vez más cuidadosa con cada dólar invertido, la innovación tendrá que demostrar resultados en el lote.