El INTA presentó tres nuevas variedades de raigrás anual para fortalecer la producción ganadera

Los nuevos cultivares fueron desarrollados para mejorar la oferta forrajera en distintos ambientes productivos. Destacan por su alta producción, sanidad y adaptación a sistemas intensivos de carne y leche.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) presentó tres nuevas variedades de raigrás anual tetraploide desarrolladas para mejorar la producción forrajera en sistemas ganaderos intensivos. Los nuevos cultivares, denominados Josepedro INTA, Ñeri INTA y Apolo INTA, fueron diseñados para ofrecer mayor rendimiento, adaptación y calidad nutricional en distintos ambientes productivos.

Según informó TodoAgro, los materiales fueron obtenidos mediante un proceso de mejoramiento genético orientado a combinar alta producción de forraje, buena sanidad y diferentes ciclos de crecimiento, con el objetivo de ampliar las opciones de manejo para productores ganaderos.

El raigrás anual tetraploide, identificado científicamente como Lolium multiflorum, es considerado un recurso estratégico para la producción de carne y leche debido a sus características agronómicas y nutricionales. A diferencia de las variedades diploides tradicionales, presenta hojas más anchas, mayor concentración de carbohidratos solubles y una mejor palatabilidad para el ganado.

El investigador del INTA Concepción del Uruguay, Alejo Re, explicó que los nuevos cultivares son resultado de un trabajo sostenido de mejoramiento genético enfocado en incrementar la productividad y la adaptación a distintos ambientes.

Por su parte, la investigadora del INTA Pergamino, Mariela Acuña, destacó que la variabilidad genética alcanzada permitió desarrollar materiales con distintos ciclos de crecimiento, facilitando una mejor adecuación a los sistemas productivos y estrategias de manejo.

Entre las nuevas variedades, Josepedro INTA se caracteriza por un ciclo intermedio y una elevada estabilidad productiva en diferentes ambientes, con buen rendimiento durante el invierno y comienzos de primavera.

Ñeri INTA, en tanto, presenta un ciclo intermedio a corto y una destacada producción invernal, por lo que aparece como una alternativa especialmente útil para planteos forrajeros de utilización más acotada en el tiempo.

Apolo INTA fue seleccionado por su mayor ancho de hoja, una característica asociada a su elevada aptitud forrajera, y se recomienda particularmente para ambientes de alto potencial productivo.

Desde el INTA remarcaron que cada cultivar responde a necesidades específicas, permitiendo seleccionar el material más adecuado según las características del ambiente y del sistema ganadero donde será implementado.

Las nuevas variedades fueron desarrolladas de manera conjunta entre las estaciones experimentales agropecuarias del INTA en Concepción del Uruguay y Pergamino mediante convenios de investigación, desarrollo y transferencia tecnológica con empresas privadas del sector.

En ese marco, Josepedro INTA fue licenciado a la firma Barenbrug/Palaversich, Ñeri INTA a Produsem y Apolo INTA a Pemam.

El programa de mejoramiento genético de raigrás anual del INTA comenzó a fines de la década de 1990 y estuvo inicialmente orientado al desarrollo de materiales con mayor tolerancia a enfermedades, mejor producción invernal y mayor capacidad de generación de semilla.

A partir de 2019, el programa incorporó una nueva etapa enfocada en aumentar la variabilidad genética y desarrollar cultivares con respuestas diferenciales según ambientes y ciclos productivos. Para ello, los investigadores realizaron policruzas entre germoplasma destacado y poblaciones naturalizadas, seguidas por distintos ciclos de selección.

Con la incorporación de estas nuevas variedades, el INTA busca reforzar el desarrollo de tecnologías orientadas a la intensificación sostenible de la ganadería y a mejorar la disponibilidad forrajera en diferentes regiones productivas del país.