La soja de primera vuelve a deteriorarse en la zona núcleo y ya un 20% de los lotes está en estado regular a malo
El estrés térmico e hídrico golpea al cultivo en pleno período crítico. Aunque hubo lluvias recientes en algunos sectores, persisten áreas con fuertes pérdidas de rinde y la recuperación depende de nuevas precipitaciones.
La campaña de soja de primera atraviesa un nuevo momento de tensión en la zona núcleo. En los últimos días, los monitoreos técnicos reflejaron un empeoramiento de la condición general del cultivo, con un incremento del área clasificada como regular a mala, que ya alcanza el 20% del total implantado.
Según relevamientos técnicos, el deterioro se explica por una semana marcada por el estrés termo-hídrico, que impactó de lleno en el período más sensible para la definición de rindes. Actualmente, un 42% de los lotes se mantiene en buen estado, un 35% en condición muy buena y apenas un 3% es considerado excelente. En términos fenológicos, el 75% del cultivo se encuentra en etapas de fructificación, un 15% inició la formación de semilla y el resto permanece en floración.
Las zonas más comprometidas se concentran en la franja central de la región, con daños que se agravan hacia el este. En estos sectores, los técnicos estiman caídas del potencial productivo que oscilan entre el 20% y el 40%, mientras que en el resto del área núcleo las pérdidas rondarían el 10%. En este contexto, los especialistas coinciden en que resulta clave la llegada de al menos 10 a 15 milímetros de lluvia para frenar el deterioro y ganar tiempo hasta los próximos eventos previstos.
En las últimas horas se registraron precipitaciones desiguales en la región. El sudeste de Santa Fe continúa siendo el epicentro de la sequía, aunque los pronósticos anticipan inestabilidad hasta el viernes y nuevas chances de tormentas hacia comienzos de la próxima semana. En contrapartida, en zonas donde las lluvias sí se hicieron presentes comenzaron a renovarse las expectativas de una campaña aceptable, con registros que superaron los 50 milímetros en algunos puntos del norte bonaerense, permitiendo estabilizar el estado del cultivo.
Distinta es la situación en los sectores que quedaron al margen de las precipitaciones. Allí, el daño sigue avanzando, con ataques intensos de plagas asociadas a la sequía, dificultades para cerrar el entresurco y pérdidas de rinde que ya se estiman en torno al 20% y que podrían ampliarse si no llegan lluvias en el corto plazo. En algunas áreas del sur santafesino, incluso, se observa el inicio del vaneo y un freno marcado en el llenado de granos.
El escenario también es complejo para la soja de segunda. En este caso, cerca del 30% de los lotes presenta una condición regular a mala, con pérdidas de potencial que ya superan el 30% en las zonas más afectadas. Aunque en sectores puntuales el cultivo logró sostenerse gracias a las lluvias de fines de 2025, los técnicos advierten que la recuperación dependerá estrictamente de nuevos aportes hídricos en los próximos días. En informes técnicos difundidos por la Bolsa de Comercio de Rosario, se remarca que, sin lluvias oportunas, el impacto productivo de la sequía será difícil de revertir.