Acreedores de Raízen proponen una inyección de US$1.600 millones y cambios en la conducción de la empresa

Los tenedores de bonos buscan mayor control en la gestión del grupo de biocombustibles y plantean el reemplazo de su presidente en el marco de una reestructuración para evitar la quiebra.

Los tenedores de bonos de Raízen presentaron una nueva propuesta de reestructuración que incluye una inyección de capital de aproximadamente 8.000 millones de reales (unos US$1.600 millones), en un intento por estabilizar la situación financiera de la compañía y evitar un eventual proceso de quiebra.

La iniciativa también contempla cambios en la conducción de la empresa, entre ellos el reemplazo de Rubens Ometto, fundador de la matriz Cosan, como presidente de Raízen. Según trascendió, ni la empresa ni sus principales accionistas realizaron comentarios oficiales sobre la propuesta, que se mantiene en negociación.

De acuerdo con lo informado por Bloomberg Línea, los acreedores buscan tener mayor participación en la gestión del grupo, en la medida en que podrían convertirse en accionistas significativos mediante un eventual canje de deuda por acciones. En ese esquema, aspiran a obtener hasta el 90% de la compañía a cambio del 45% de su deuda, lo que implicaría un cambio sustancial en la estructura de control.

Sin embargo, esta propuesta enfrenta resistencias por parte de los actuales controlantes. Durante reuniones recientes en Nueva York, tanto Shell como Cosan habrían rechazado la posibilidad de realizar aportes adicionales de capital, lo que complica el avance de un acuerdo en los términos planteados por los bonistas.

Raízen inició en marzo un proceso de reestructuración extrajudicial con una deuda cercana a los 65.000 millones de reales, y desde entonces mantiene negociaciones con acreedores y bancos para alcanzar un acuerdo integral. Las partes cuentan con un plazo legal hasta el 6 de junio para lograr el respaldo necesario que permita formalizar la reestructuración sin recurrir a la protección judicial por quiebra.

Como parte de los esfuerzos iniciales, Shell se comprometió a aportar 3.500 millones de reales, mientras que Ometto anunció una contribución adicional de 500 millones. Asimismo, la empresa presentó una propuesta previa que contemplaba otorgar a los acreedores hasta el 70% de las acciones ordinarias, aunque esta alternativa no logró cerrar el consenso necesario.

La situación financiera de Raízen responde a una combinación de factores, entre ellos el impacto de las altas tasas de interés, inversiones de gran escala que aún no generaron retornos y dificultades operativas en sus divisiones de azúcar y etanol. Este contexto derivó en una serie de pérdidas que deterioraron su posición en el mercado.

El caso de la compañía se inscribe en un escenario más amplio de tensiones en el mercado de deuda corporativa brasileña, donde varias empresas han enfrentado dificultades financieras en las últimas semanas. Entre ellas se encuentran la cadena minorista Cia. Brasileira de Distribuição y firmas del sector salud como Alliança Saúde e Participações y Oncoclínicas do Brasil Serviços Médicos, que también recurrieron a mecanismos de reestructuración o protección frente a acreedores.

Asimismo, otras compañías relevantes como Braskem y Kora Saúde Participações evalúan alternativas similares, lo que refleja un clima de creciente cautela entre inversores y acreedores en el mercado brasileño.

En este contexto, el futuro de Raízen dependerá de la capacidad de sus accionistas y acreedores para alcanzar un acuerdo que permita recomponer su estructura financiera, en un entorno marcado por la volatilidad y la pérdida de confianza en la deuda corporativa de la región.