El dólar oficial cae cerca de 7% en el año y el mercado busca señales de un piso

La cotización mayorista se ubica en mínimos reales desde mediados de 2025, en un contexto de mayor oferta de divisas, política monetaria contractiva y respaldo externo al programa económico.

El tipo de cambio oficial en Argentina continúa mostrando una tendencia descendente sostenida, en un escenario que contrasta con períodos previos de fuerte presión cambiaria. En lo que va del año, el dólar mayorista acumula una baja del 6,8% y se ubica en torno a los $1.358, alcanzando su nivel más bajo en términos reales desde mayo/junio de 2025, lo que reaviva el debate sobre la posibilidad de un nuevo atraso cambiario.

De acuerdo con lo informado por Ámbito, la caída del tipo de cambio oficial se da en paralelo a un retroceso en las cotizaciones financieras. El dólar MEP registra una baja del 5,2% hasta los $1.403, mientras que el contado con liquidación (CCL) desciende un 4,9% hasta los $1.450. En este contexto, la brecha cambiaria se mantiene acotada, oscilando entre el 1,7% y el 5,3%.

Entre los factores que explican esta dinámica, los analistas destacan en primer lugar la estacionalidad propia del calendario agrícola. El ingreso al período de liquidación de la cosecha gruesa incrementa la oferta de divisas en el mercado, lo que contribuye a presionar a la baja la cotización. En las últimas ruedas, los volúmenes operados en el segmento contado superaron los US$550 millones diarios, mientras que el Banco Central ha mantenido una postura activa en la compra de reservas.

En ese sentido, la autoridad monetaria acumula más de US$5.500 millones en lo que va del año, con 65 jornadas consecutivas de saldo comprador, lo que implica haber superado más del 50% de la meta anual de acumulación de reservas acordada con el FMI, aún sin haber finalizado el primer cuatrimestre. Este comportamiento refuerza la estabilidad cambiaria en el corto plazo.

Otro de los elementos centrales es la política monetaria contractiva implementada por el Gobierno. La absorción de pesos a través de licitaciones del Tesoro, con niveles de renovación de deuda superiores al 100%, reduce la liquidez en el mercado y limita la demanda de dólares. A esto se suma que la base monetaria crece por debajo de la inflación —en torno al 25% interanual frente a una inflación cercana al 33%—, lo que implica una contracción real de la cantidad de dinero en circulación.

A estos factores internos se agrega el respaldo externo al programa económico. Analistas del mercado señalaron que el apoyo del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, junto con la expectativa de un nuevo acuerdo técnico con el FMI que podría incluir un desembolso de US$1.000 millones, actúan como anclas adicionales para el tipo de cambio, fortaleciendo la confianza de los inversores.

En este contexto, el mercado comienza a preguntarse hasta qué punto puede sostenerse la tendencia bajista del dólar. Si bien no existe consenso sobre un nivel de piso, varios especialistas coinciden en que, por el momento, no se observan señales claras de un cambio de tendencia en el corto plazo.

Algunos operadores destacan que la dinámica actual favorece estrategias diferenciadas según el horizonte de inversión, mientras que otros analistas técnicos señalan que aún podría haber margen para nuevas correcciones en las cotizaciones financieras. En particular, estimaciones sobre el dólar MEP ubican posibles niveles de ajuste en torno a los $1.380-$1.350, con resistencias en el rango de $1.430-$1.465.

En este escenario, la evolución del tipo de cambio continuará condicionada por factores estacionales, la política monetaria y fiscal, y el contexto internacional, mientras persiste el interrogante sobre la sostenibilidad de los niveles actuales y la posibilidad de que se configure un nuevo equilibrio cambiario.