El cobre profundiza su caída por temores inflacionarios y tensiones entre EE.UU. e Irán

El metal retrocedió en los mercados internacionales presionado por el alza del petróleo, la incertidumbre geopolítica y señales de desaceleración en la economía china.

El precio internacional del cobre volvió a registrar una fuerte caída este lunes en medio de un escenario global marcado por la tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán, el repunte del petróleo y nuevas señales de debilidad económica en China. La combinación de estos factores alimentó los temores sobre un posible rebrote inflacionario global y una eventual reacción más agresiva de los bancos centrales, impactando de lleno sobre las materias primas industriales.

Según informó Bloomberg, el cobre llegó a caer hasta un 1,2% en las primeras operaciones asiáticas, ubicándose en torno a los US$13.394 por tonelada, luego de haber acumulado pérdidas superiores al 4% durante las dos sesiones anteriores. Pese al retroceso reciente, el metal todavía mantiene una suba cercana al 8% en lo que va de 2026.

El deterioro del clima financiero internacional estuvo vinculado principalmente a la escalada de tensiones entre Washington y Teherán. El presidente Donald Trump volvió a endurecer su discurso contra Irán y renovó las amenazas de retomar acciones militares si no se alcanza un acuerdo para desactivar el conflicto regional. La falta de avances diplomáticos impulsó nuevamente los precios internacionales del petróleo, reforzando las expectativas de mayor presión inflacionaria a nivel global.

Ese escenario comenzó a generar preocupación entre inversores y operadores financieros ante la posibilidad de que los principales bancos centrales mantengan políticas monetarias más restrictivas durante más tiempo. Un eventual endurecimiento de tasas podría desacelerar el crecimiento económico global y reducir la demanda industrial de metales como el cobre, altamente dependiente de la actividad manufacturera y tecnológica.

En paralelo, los mercados también reaccionaron negativamente a nuevos indicadores económicos publicados por China, principal consumidor mundial de cobre. Durante abril, la inversión en activos fijos mostró una contracción inesperada, mientras que tanto las ventas minoristas como la producción industrial quedaron por debajo de las previsiones de los analistas.

La desaceleración de algunos sectores clave de la economía china volvió a encender dudas sobre la fortaleza de la recuperación económica del gigante asiático, especialmente en áreas vinculadas a la construcción, infraestructura y manufactura, actividades que sostienen gran parte de la demanda global del metal rojo.

En la Bolsa de Metales de Londres, el cobre operaba con una caída cercana al 0,6%, en torno a los US$13.468 por tonelada, mientras otros metales industriales mostraban comportamientos mixtos. En tanto, los futuros del mineral de hierro en la Bolsa de Singapur retrocedieron alrededor de un 0,7%, reflejando un clima generalizado de cautela sobre el complejo de commodities industriales.

El comportamiento reciente del cobre resulta particularmente relevante para países productores de América Latina como Chile y Perú, cuyas economías dependen en gran medida de las exportaciones mineras y de la evolución de la demanda asiática.

En las últimas semanas, el cobre había mostrado una recuperación importante impulsada por el rally global de las acciones tecnológicas y las expectativas vinculadas al crecimiento de sectores asociados a la inteligencia artificial, la electrificación y la transición energética. Sin embargo, el recrudecimiento de los conflictos internacionales y las dudas sobre el crecimiento global comenzaron a revertir parcialmente ese optimismo.

Los mercados seguirán atentos en los próximos días tanto a la evolución del conflicto en Medio Oriente como a nuevos datos económicos provenientes de China y Estados Unidos, factores que hoy aparecen como determinantes para la dinámica de los metales industriales y las expectativas de crecimiento mundial.