Noboa defendió el bombardeo conjunto con Estados Unidos en la frontera norte de Ecuador

El presidente ecuatoriano aseguró que la operación en Sucumbíos estuvo dirigida contra grupos narcoterroristas y rechazó las acusaciones sobre posibles ataques a instalaciones civiles.

El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, defendió públicamente la operación militar conjunta realizada con apoyo de Estados Unidos en la provincia amazónica de Sucumbíos, luego de que legisladores demócratas estadounidenses y organizaciones internacionales cuestionaran el operativo por posibles violaciones a los derechos humanos y daños sobre instalaciones civiles.

Durante una entrevista concedida a CNN en el marco de su visita oficial a Washington, Noboa sostuvo que el objetivo atacado entre el 3 y el 6 de marzo no era una finca civil sino una base utilizada por grupos armados vinculados al narcotráfico que operan en la frontera entre Ecuador y Colombia.

“Es una finca donde se ocultaban narcoterroristas”, afirmó el mandatario ecuatoriano al responder sobre las críticas formuladas por congresistas estadounidenses y organismos de derechos humanos.

La operación fue anunciada originalmente por el Comando Sur de Estados Unidos como una misión conjunta orientada a combatir organizaciones consideradas terroristas por el gobierno ecuatoriano.

Según explicó Noboa, el operativo estuvo dirigido específicamente contra integrantes de los Comandos de la Frontera, una disidencia de las antiguas FARC vinculada al narcotráfico y al control de corredores ilegales en la frontera norte ecuatoriana.

El presidente insistió en que la operación se basó en tareas de inteligencia y rechazó las versiones que indican que el lugar bombardeado habría sido una granja ganadera sin conexiones con estructuras criminales. “Esos alegatos son infundados”, sostuvo.

La controversia escaló luego de que veinte legisladores demócratas de la Cámara de Representantes estadounidense enviaran una carta al secretario de Defensa, Pete Hegseth, solicitando la suspensión inmediata de este tipo de operaciones militares conjuntas hasta esclarecer lo ocurrido en Sucumbíos.

En la carta, los congresistas manifestaron su “profunda preocupación” por reportes sobre posibles “graves violaciones de derechos humanos” y por el bombardeo de instalaciones aparentemente civiles durante las acciones desarrolladas en el norte ecuatoriano. Además, reclamaron precisiones sobre el nivel de autorización legislativa otorgada a la participación militar estadounidense.

Las dudas sobre el operativo crecieron luego de una investigación publicada por The New York Times, donde se sostuvo que el sitio destruido presentaba características de una finca lechera y ganadera más que de un campamento narcoterrorista, contradiciendo la versión oficial del gobierno ecuatoriano.

El reportaje también reveló el hallazgo de una bomba sin detonar en territorio colombiano, situación que generó preocupación por el posible impacto transfronterizo del ataque y reactivó cuestionamientos diplomáticos y humanitarios sobre el alcance de las operaciones militares.

Organizaciones internacionales como Amnesty International y Washington Office on Latin America advirtieron sobre el riesgo de que el incremento de la cooperación militar entre Quito y Washington derive en abusos contra población civil o en una mayor militarización de la región fronteriza.

La polémica coincidió además con la visita oficial de Noboa a Washington, donde mantuvo reuniones con el vicepresidente estadounidense JD Vance, legisladores republicanos y demócratas y representantes de la Organization of American States.

Tras el encuentro con Vance, el mandatario ecuatoriano aseguró en redes sociales que Ecuador y Estados Unidos continúan fortaleciendo “una alianza basada en la decisión de enfrentar juntos al narcotráfico”.

La cooperación bilateral en materia de seguridad se intensificó significativamente desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. En ese marco, Washington amplió el intercambio de inteligencia, el entrenamiento militar y la asistencia técnica hacia las fuerzas ecuatorianas, mientras el gobierno de Noboa promovió nuevos acuerdos de cooperación para combatir organizaciones criminales transnacionales.

Aunque el presidente ecuatoriano confirmó que las operaciones recientes ya concluyeron, dejó abierta la posibilidad de nuevos operativos conjuntos si las fuerzas de seguridad detectan amenazas vinculadas al narcotráfico o grupos armados en la región fronteriza.

“Si existe cooperación para neutralizar una amenaza real, actuaremos”, afirmó Noboa, reafirmando así la estrategia de profundizar la alianza militar y de seguridad con Estados Unidos pese a los crecientes cuestionamientos políticos y humanitarios.