Soja retenida, maíz firme y mejores perspectivas para el trigo marcan el pulso del mercado granario
La comercialización de soja continúa ralentizada pese al avance de la cosecha, mientras el maíz sostiene precios firmes y el trigo nuevo comienza a mostrar mayor dinamismo comercial.
El mercado granario argentino atraviesa un escenario atravesado por la volatilidad internacional, pero con una fuerte atención puesta sobre la dinámica comercial local de la campaña 2025/26. Mientras la soja mantiene un ritmo lento de ventas pese al avance de la cosecha, el maíz continúa mostrando firmeza por la demanda exportadora y el trigo nuevo comienza a despertar mayor interés entre productores y operadores comerciales.
Según un análisis elaborado por fyo y difundido por TodoAgro, la mejora de las condiciones climáticas permitió acelerar la recolección de soja durante las últimas semanas. Sin embargo, ese avance no se tradujo en un incremento equivalente de operaciones comerciales ni en un mayor volumen de ingreso de mercadería a los puertos.
La consultora Carolina Volonté explicó que persiste una marcada reticencia de los productores a desprenderse del poroto, situación que redujo significativamente el ritmo esperado de comercialización.
Al 6 de mayo, la cosecha de soja alcanzaba un avance cercano al 34%, equivalente a aproximadamente 16,5 millones de toneladas. Sin embargo, el ingreso efectivo de mercadería a puertos por camión apenas superó las 5 millones de toneladas, muy por debajo de las expectativas iniciales del mercado.
Entre los factores que explican este comportamiento aparecen el incremento de los costos logísticos, la baja disponibilidad de camiones —especialmente en el norte del área agrícola—, la falta de alternativas financieras atractivas y las expectativas sobre posibles modificaciones en los derechos de exportación.
En ese contexto, muchos productores comenzaron a cubrir sus necesidades financieras mediante ventas de maíz, mientras optan por retener soja a la espera de mejores condiciones comerciales o cambiarias.
Durante abril, el volumen de negocios de soja no superó las dos millones de toneladas, una cifra considerablemente inferior a las cerca de tres millones comercializadas históricamente en el mismo período de otros años. Además, la proporción de soja comercializada con precio fijado continúa por debajo de los promedios históricos: actualmente alcanza el 12,6%, frente al promedio habitual del 20,5%.
El informe sostiene que esta retención podría comenzar a generar presión sobre la industria aceitera y exportadora, especialmente si las fábricas necesitan aumentar el volumen de originación para sostener su actividad. De hecho, en los últimos días comenzaron a observarse subas en los valores del disponible y una reducción en los márgenes industriales.
Al mismo tiempo, los diferenciales de precios entre posiciones cercanas y diferidas continúan mostrando tasas anualizadas en dólares superiores a muchas alternativas financieras disponibles, lo que sigue incentivando a los productores a postergar ventas.
En contraste, el mercado de maíz mantiene una dinámica mucho más firme. La demanda exportadora continúa activa y la oferta sigue apareciendo con relativa fluidez a los actuales niveles de precios.
Tanto marzo como abril registraron embarques récord del cereal y, aunque el ritmo de exportación muestra cierta desaceleración estacional, los volúmenes proyectados continúan ubicándose dentro de niveles elevados para esta época del año.
A nivel internacional, los fundamentos del mercado de maíz siguen siendo considerados “constructivos” por los analistas. Entre los factores destacados aparecen una menor superficie sembrada en Estados Unidos, una producción mundial más ajustada, demanda internacional sostenida y dudas sobre el desarrollo de la safrinha brasileña.
Sin embargo, el mercado local también enfrenta un posible techo para los precios debido a la expectativa de una gran cosecha de maíz tardío en Argentina, estimada en más de 30 millones de toneladas.
En paralelo, el trigo de nueva campaña comenzó a mostrar señales de mayor movimiento comercial anticipado. Según el informe, ya se comercializaron alrededor de 1,14 millones de toneladas con precio fijado para la campaña 2026/27, una cifra considerablemente superior a las aproximadamente 350 mil toneladas registradas a esta misma altura del año pasado.
Los valores para posiciones de diciembre comenzaron a ubicarse por encima de los 220 y 225 dólares por tonelada, despertando un mayor interés comercial entre productores.
Las recientes lluvias permitieron recomponer perfiles de humedad en buena parte de las regiones agrícolas, mejorando las perspectivas para la siembra triguera. Sin embargo, desde fyo advierten que el incremento sostenido de costos continúa presionando los márgenes productivos y obliga a realizar un manejo mucho más preciso de la planificación financiera y agronómica.
De acuerdo con el análisis, la evolución del mercado local durante las próximas semanas dependerá principalmente de tres variables: el ritmo de venta de soja, el impacto de la gran cosecha de maíz tardío y las decisiones de siembra vinculadas a la nueva campaña de trigo.