El oro apunta a su mejor semana desde mayo por menores expectativas de subas de la Fed

El metal precioso acumuló un avance semanal del 2,3%, impulsado por el débil dato de empleo en Estados Unidos y la caída de los precios de la energía. El mercado redujo las apuestas a nuevas subas de tasas de la Reserva Federal, un escenario que favorece al oro.

El oro se encaminaba a cerrar su primera semana positiva desde mayo, favorecido por un cambio en las expectativas de los inversores sobre la política monetaria de la Reserva Federal. El metal subió hasta ubicarse cerca de los US$4.200 la onza y acumuló un avance semanal del 2,3%.

El movimiento se produjo luego de que los operadores redujeran sus apuestas a una nueva suba de tasas en Estados Unidos. El dato de empleo de junio mostró una fuerte desaceleración en la contratación, lo que reforzó la percepción de que el mercado laboral enfrenta señales de debilidad pese a la resistencia que había mostrado en los últimos meses.

Según informó Bloomberg, los operadores de swaps estiman ahora en menos del 20% la probabilidad de un incremento de un cuarto de punto en la próxima reunión de la Reserva Federal. A comienzos de la semana, esa posibilidad se ubicaba cerca de un tercio.

El oro suele beneficiarse cuando bajan las expectativas de tasas, ya que no genera intereses y pierde atractivo frente a otros activos cuando los rendimientos suben. Por eso, la moderación en las apuestas de endurecimiento monetario impulsó la recuperación del metal en los últimos días.

Otro factor clave fue la caída de los precios de la energía. El petróleo, que había sido una de las principales fuentes de presión inflacionaria al inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, registró su mayor baja trimestral desde 2020.

La normalización del tránsito de buques petroleros por el estrecho de Ormuz y la recuperación de las exportaciones desde Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos ayudaron a aliviar los temores sobre el suministro global. Ambos países ya exportan crudo desde el Golfo Pérsico en niveles cercanos a los previos a la guerra.

Bart Melek, director global de estrategia de materias primas de TD Securities, señaló que la baja de los precios de la energía y el menor crecimiento del empleo sugieren que las presiones inflacionarias podrían moderarse en los próximos meses.

El analista explicó que la reducción de las expectativas de suba de tasas probablemente llevó a varios operadores a cerrar posiciones bajistas en oro. Además, disminuyó el incentivo para liquidar posiciones compradas, lo que contribuyó al repunte reciente del metal.

De todos modos, Melek consideró que el oro podría encontrar una resistencia en torno a los US$4.280 la onza. TD Securities no espera que el metal alcance su objetivo de US$5.300 hasta el próximo año, debido a la persistencia de algunas presiones inflacionarias.

El mercado también sigue atento a las tensiones políticas alrededor de la Reserva Federal. El presidente Donald Trump y sus aliados retomaron los intentos de reformar el banco central luego de que la Corte Suprema bloqueara esta semana una ofensiva para destituir a la gobernadora Lisa Cook.

Altos funcionarios y aliados externos exploran mecanismos para remover a miembros de la Junta de Gobernadores de la Fed en Washington, con el objetivo de abrir espacio a más designados por el presidente. Los desafíos a la independencia del banco central ya habían sido uno de los factores que impulsaron al oro durante los últimos meses de 2025.

En ese contexto, el oro al contado subió 1,3% hasta los US$4.174,75 la onza en Londres. La plata también avanzó 2%, hasta los US$62,05 la onza, luego de acumular un alza del 5% en las tres sesiones anteriores.

El platino y el paladio también registraron subas, mientras que el índice Bloomberg Dollar Spot se mantuvo estable después de haber cerrado la jornada previa con una caída del 0,5%.

Con este escenario, el oro volvió a ganar atractivo como activo de cobertura frente a un contexto de menor expectativa de tasas, dudas sobre la independencia de la Reserva Federal y señales de moderación inflacionaria por el lado de la energía.