El arroz uruguayo busca financiamiento para sostener la siembra de la próxima campaña
La Asociación de Cultivadores de Arroz trabaja con el Ministerio de Economía en una línea de créditos de hasta US$500 por hectárea para financiar la campaña 2026/27. El sector advierte por pérdidas, endeudamiento creciente, bajos precios internacionales y mayores costos industriales.
El sector arrocero uruguayo atraviesa una delicada situación financiera y busca herramientas para garantizar la siembra de la campaña 2026/27. La Asociación de Cultivadores de Arroz trabaja junto al Ministerio de Economía en un esquema de financiamiento que contempla créditos de hasta US$500 por hectárea, con el objetivo de asegurar el capital necesario para iniciar la próxima zafra.
La iniciativa surge en un contexto marcado por las pérdidas de la última campaña, el aumento del endeudamiento y los bajos precios internacionales. Desde la gremial advierten que, sin asistencia financiera, numerosos productores podrían tener dificultades para volver a sembrar durante la próxima primavera, lo que pondría en riesgo el área cultivada.
El planteo fue analizado durante una Asamblea Extraordinaria de la ACA, donde se revisó el precio provisorio al 30 de junio, calculado cuando se había comercializado cerca del 34% de la cosecha nacional. En ese encuentro, los productores también cuestionaron el incremento previsto en los costos industriales utilizados para determinar el precio convenio.
De acuerdo con la evaluación de la gremial, el precio de equilibrio para cubrir los costos de producción se ubica en US$11,35 por bolsa, mientras que el precio provisorio ronda actualmente los US$9,10. Esa diferencia de aproximadamente US$2 por bolsa genera una presión directa sobre la rentabilidad de los establecimientos.
El desfasaje se traduce en un endeudamiento estimado de entre US$350 y US$400 por hectárea. Para la ACA, este nivel de deuda compromete la capacidad de muchos productores para afrontar las inversiones necesarias de cara a la próxima campaña.
Ante ese escenario, la organización impulsa una línea de crédito de hasta US$500 por hectárea, con plazos de devolución que podrían extenderse entre siete y diez años. La intención es que las cuotas sean compatibles con la capacidad de pago de los productores y permitan recuperar gradualmente el equilibrio económico.
La propuesta contempla un sistema de garantías compartidas entre el Estado, la industria arrocera y los propios agricultores. El respaldo oficial se canalizaría a través del Sistema Nacional de Garantías para Empresas, mientras que la participación de la industria y de los productores buscaría facilitar el acceso al crédito y reducir el riesgo de las operaciones.
Desde la ACA esperan contar con una definición política en las próximas semanas, para que los productores puedan planificar la nueva campaña con mayor previsibilidad. Sin embargo, la disponibilidad efectiva de los fondos dependerá del avance de los procedimientos legislativos y reglamentarios previstos para los próximos meses.
Además del financiamiento inmediato, la gremial propone crear un fondo solidario de garantía para fortalecer la estabilidad del sector en el largo plazo. La iniciativa se constituiría mediante un pequeño aporte sobre todas las bolsas de arroz producidas en Uruguay, estimado entre US$0,02 y US$0,03 por bolsa.
El objetivo de ese fondo sería generar un patrimonio permanente para respaldar futuras líneas de crédito en momentos de crisis. De esa manera, el sector buscaría reducir la necesidad de recurrir nuevamente a garantías estatales o acuerdos extraordinarios con la industria.
La discusión también reabrió el debate sobre el peso de los costos industriales dentro del sistema de comercialización. Como el productor recibe un precio residual, determinado por el valor de exportación menos los costos industriales y otros componentes, cualquier aumento en esos gastos reduce directamente el ingreso final del agricultor.
La ACA cuestionó especialmente la estimación de un incremento de entre 11% y 12% en el presupuesto de costos industriales. La gremial considera que ese ajuste no refleja la realidad de un año en el que toda la cadena arrocera enfrenta dificultades económicas.
La postura quedó formalizada en la resolución aprobada por la Asamblea Extraordinaria, donde los productores calificaron como “inaceptable” la proyección presentada por la industria durante la negociación del precio provisorio. Además, pidieron revisar la estructura de costos y reclamaron que las futuras negociaciones no se desarrollen sobre la base de esos valores.
Para la dirigencia arrocera, la salida de la crisis requiere un esfuerzo compartido entre todos los actores de la cadena. Sostienen que el impacto no puede recaer únicamente sobre los productores y que también deben avanzar medidas de eficiencia en la industria y políticas públicas para reducir los costos estructurales que afectan la competitividad del arroz uruguayo.
A pesar del escenario complejo, el sector observa algunas señales favorables para los próximos meses. La reducción del área sembrada en Estados Unidos, la posibilidad de un evento climático El Niño en Asia y el ajuste productivo previsto en otros países exportadores podrían favorecer una recuperación gradual de los precios internacionales.
Sin embargo, desde la ACA advierten que esa mejora solo podrá aprovecharse si los productores logran financiar la próxima siembra. Por eso, la prioridad inmediata es asegurar el acceso al crédito y generar condiciones para que la campaña 2026/27 comience sin una reducción significativa del área cultivada.