La industria boliviana advierte pérdidas por más de $1.680 millones por los bloqueos
La Cámara Nacional de Industrias estimó que el sector pierde más de $60 millones por día debido a los cortes de rutas en La Paz y otras localidades. Las protestas afectan la producción, el abastecimiento, la distribución de alimentos y medicamentos, y ponen en riesgo fuentes laborales.
La Cámara Nacional de Industrias de Bolivia advirtió que las pérdidas económicas del sector industrial superarían los $1.680 millones como consecuencia de los bloqueos de carreteras que se registran desde hace 29 días en La Paz y otras localidades del país.
Según la estimación de la entidad, cada jornada de paralización representa más de $60 millones en pérdidas para la industria. Los cierres viales impactan de manera directa en la actividad productiva, el abastecimiento de materias primas, la distribución de productos esenciales y la economía nacional.
Los bloqueos son impulsados por afiliados a la Central Obrera Boliviana, grupos campesinos y seguidores del expresidente Evo Morales. Las protestas se concentran principalmente en La Paz, cerca de la sede de Gobierno, y en El Alto, aunque sus efectos se extienden a distintos sectores productivos del país.
La Cámara Nacional de Industrias señaló que los cortes podrían generar una afectación equivalente al 2,26% del producto interno bruto. Para el sector, la continuidad de las medidas de fuerza profundiza una crisis que compromete la producción, las exportaciones y la estabilidad de numerosas empresas.
“La industria boliviana está enfrentando una de las mayores crisis de los últimos años. Muchas fábricas han reducido operaciones y otras están al borde de detener completamente su producción. Cada día de paralización significa pérdidas millonarias, exportaciones detenidas, contratos incumplidos y fuentes laborales en riesgo”, afirmó el presidente de la CNI, Gonzalo Morales.
Desde la Cámara Departamental de Industrias de La Paz también manifestaron preocupación por la situación. Su presidente, José Eduardo Iriarte, advirtió sobre el posible quiebre de varias industrias paceñas si los bloqueos continúan afectando el funcionamiento normal de la actividad.
“Estamos en terapia intensiva en la industria paceña, no podemos permitir que ocurra nuevamente esto. Luego que pase este bloqueo, que esperamos y confiamos que sea a la brevedad posible, no podemos permitir que aquí a dos meses esto vuelva a pasar”, sostuvo.
La CNI alertó además que los cierres de vías y la falta de combustible están “asfixiando a la industria nacional”. La situación afecta el traslado de insumos, la distribución de bienes esenciales y la confianza en Bolivia como país productor y destino de inversión.
Durante una conferencia con representantes de sectores estratégicos, el vocero del sector de alimentos, Gonzalo Baudoin, señaló que las cadenas de suministro, producción y distribución están prácticamente quebradas. En ese marco, pidió el desbloqueo inmediato de las vías para garantizar el abastecimiento de alimentos en el país.
El sector farmacéutico también advirtió sobre los riesgos de la crisis. Javier Lupo, delegado de esa actividad, sostuvo que la ruptura de la cadena de abastecimiento de medicamentos y materias primas podría derivar en escasez de productos esenciales en el corto plazo.
La advertencia alcanza especialmente a pacientes crónicos, oncológicos y personas en terapia intensiva, que dependen de medicamentos, oxígeno e insumos médicos para sostener sus tratamientos.
En paralelo, médicos y ciudadanos se manifestaron en La Paz contra los bloqueos y reclamaron libre circulación para ambulancias, oxígeno y alimentos destinados a pacientes. La situación sanitaria se suma así a la preocupación económica y productiva.
La Cámara Nacional de Industrias exigió al Gobierno de Rodrigo Paz y a los sectores movilizados adoptar medidas inmediatas para garantizar el libre tránsito, restablecer condiciones mínimas de producción y preservar las fuentes de empleo.
Con los bloqueos aún vigentes, el sector industrial advierte que el impacto ya no se limita a pérdidas empresariales, sino que amenaza el abastecimiento, la salud, el empleo y la estabilidad económica de Bolivia.