Las exportaciones de El Salvador crecieron 1,9% en 2025 y superaron los US$6.400 millones

Las ventas externas alcanzaron US$6.428 millones, impulsadas principalmente por la industria manufacturera y la demanda de Estados Unidos. Las importaciones también crecieron y ampliaron el déficit comercial.

Las exportaciones de El Salvador alcanzaron los US$6.428 millones durante 2025, lo que representó un crecimiento del 1,9% en comparación con el año anterior, de acuerdo con cifras oficiales del Banco Central de Reserva.

Aunque la expansión fue moderada, el resultado mostró la capacidad de resistencia del sector exportador salvadoreño frente a un escenario internacional caracterizado por la inflación, los cambios en las condiciones comerciales y la aplicación de nuevas medidas arancelarias.

Estados Unidos se mantuvo como el principal destino de los productos salvadoreños, seguido por Guatemala y Honduras. La composición de los mercados confirma la importancia estratégica de Norteamérica y de la región centroamericana para el comercio exterior del país.

La industria manufacturera volvió a ocupar un lugar central dentro de la estructura exportadora. Entre enero y diciembre de 2025, el sector generó envíos por más de US$5.289 millones, equivalentes a la mayor parte de las ventas externas totales.

Los textiles, los productos plásticos y otros bienes con valor agregado encabezaron los despachos internacionales, especialmente hacia el mercado estadounidense. Estos rubros continúan siendo determinantes para la generación de divisas, la actividad industrial y el empleo formal.

La producción agrícola tuvo una participación menor en comparación con la manufactura, aunque conserva una importancia significativa para miles de pequeños y medianos productores. Los bienes tradicionales abastecen nichos específicos de consumo tanto en Estados Unidos como en los países vecinos.

Los resultados muestran que la diversificación de la oferta y la incorporación de procesos industriales más eficientes serán factores decisivos para mantener y ampliar las exportaciones durante los próximos años.

La actividad portuaria y logística también reflejó el movimiento generado por la industria y los productos con valor agregado. La capacidad para reducir costos de transporte, mejorar los tiempos de entrega y cumplir con las exigencias internacionales aparece como una condición central para aumentar la competitividad.

El comercio con Estados Unidos estuvo atravesado durante 2025 por modificaciones en la política arancelaria. El Salvador se encontró entre los países afectados por un gravamen del 10% aplicado por Washington.

Posteriormente, ambos gobiernos firmaron el primer acuerdo de comercio recíproco del hemisferio occidental, con el objetivo de reducir barreras, facilitar las operaciones y ampliar las oportunidades para las empresas salvadoreñas interesadas en ingresar al mercado norteamericano.

Este nuevo marco comercial podría beneficiar a las compañías que ya exportan y a aquellas que buscan internacionalizar su producción. Para aprovecharlo, las empresas deberán cumplir normas técnicas, mejorar la calidad, formalizar sus operaciones y alcanzar una escala suficiente.

Mientras las exportaciones crecieron de manera gradual, las importaciones avanzaron con mayor intensidad. Durante 2025 alcanzaron los US$17.848 millones, un incremento cercano al 13% respecto del año anterior.

El crecimiento de las compras externas estuvo relacionado con una mayor demanda de combustibles, maquinaria, bienes intermedios, insumos productivos y artículos de consumo.

La diferencia entre importaciones y exportaciones profundizó el déficit comercial. Sin embargo, parte del aumento de las compras externas también puede estar vinculada con inversiones empresariales y con la adquisición de equipos y materiales destinados a ampliar la producción.

Los datos del Banco Central de Reserva ratifican que Estados Unidos continuará siendo un mercado prioritario para El Salvador y que la industria manufacturera seguirá funcionando como el principal soporte del sector exportador.

En ese contexto, la eficiencia, la calidad, la innovación y el cumplimiento de los requisitos comerciales tendrán una incidencia cada vez mayor sobre la capacidad de las empresas para competir en el exterior.

El comercio internacional representa además una oportunidad para la diáspora, los inversionistas y los emprendedores locales, debido a su potencial para generar empleo, atraer capital y posicionar productos salvadoreños en nuevos mercados.

El desafío será transformar el crecimiento moderado de 2025 en una expansión más sostenida, mediante una mayor diversificación de destinos, el fortalecimiento de la industria y la incorporación de productos con mayor valor agregado.