Bolivia expulsó a la embajadora de Colombia y acusó a Gustavo Petro de intervenir en asuntos internos

El Gobierno boliviano declaró “persona non grata” a Elizabeth García tras cuestionar las declaraciones del presidente colombiano sobre la crisis política y judicial vinculada a Evo Morales.

El Gobierno de Bolivia resolvió expulsar a la embajadora de Colombia, Elizabeth García, luego de declararla “persona non grata” por considerar que el presidente colombiano, Gustavo Petro, incurrió en una “injerencia constante” en asuntos internos bolivianos vinculados a la crisis política y judicial que atraviesa el país andino.

La decisión fue oficializada este 20 de mayo por la Cancillería boliviana mediante un comunicado donde el Gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira informó la finalización de las funciones diplomáticas de García en territorio boliviano.

Según el Ministerio de Relaciones Exteriores, la medida responde a declaraciones y posicionamientos públicos del mandatario colombiano que fueron interpretados como un respaldo al “movimiento desestabilizador” que, según La Paz, amenaza la institucionalidad democrática boliviana.

“El Estado Plurinacional de Bolivia considera indispensable que toda valoración o pronunciamiento externo respecto de la situación interna del país se desarrolle con responsabilidad, prudencia diplomática y pleno respeto a la institucionalidad democrática y constitucional vigente”, sostuvo el comunicado oficial.

La Cancillería boliviana indicó además que la decisión fue adoptada “en ejercicio de sus atribuciones soberanas y en estricto apego al derecho internacional y a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961”.

Pese a la expulsión de la embajadora, el Gobierno boliviano aclaró que la medida no implica una ruptura de relaciones diplomáticas con Colombia y aseguró que mantendrá abiertos los canales de diálogo y cooperación bilateral.

La crisis diplomática se intensificó después de una serie de mensajes publicados por Petro en la red social X, donde el mandatario colombiano se refirió a las protestas y movilizaciones registradas en Bolivia durante las últimas semanas.

El presidente colombiano calificó las manifestaciones como una “insurrección popular” y sostuvo que la situación boliviana era consecuencia de “la soberbia geopolítica”.

“Latinoamérica y el Caribe deben ser escuchados por el mundo mirando de frente en paz y hablando con franqueza”, escribió Petro, declaraciones que provocaron fuertes cuestionamientos por parte del gobierno boliviano.

La tensión política ocurre en un contexto especialmente delicado para Bolivia. Rodrigo Paz Pereira asumió la presidencia hace apenas seis meses, poniendo fin a casi dos décadas de predominio político del Movimiento al Socialismo (MAS), espacio históricamente liderado por Evo Morales.

Desde entonces, el país atraviesa una creciente conflictividad social marcada por protestas, bloqueos y movilizaciones impulsadas por sindicatos, organizaciones campesinas y movimientos vecinales.

Las manifestaciones comenzaron inicialmente con reclamos salariales encabezados por la Central Obrera Boliviana, que exige aumentos del 20%, aunque posteriormente se ampliaron hacia demandas políticas y pedidos de renuncia contra el actual gobierno.

Frente al aumento de los bloqueos entre La Paz y El Alto, el Ejecutivo desplegó operativos conjuntos entre fuerzas policiales y militares para recuperar corredores estratégicos y garantizar la circulación.

No obstante, posteriormente el Gobierno abrió instancias de negociación con organizaciones indígenas y campesinas para intentar reducir la tensión social.

Dentro del oficialismo boliviano, las declaraciones de Petro fueron interpretadas además como un respaldo indirecto a Evo Morales, quien actualmente permanece prófugo tras haber sido declarado en rebeldía por el Tribunal de Tarija.

Sobre el exmandatario pesa una orden de captura en el marco de una investigación judicial por presuntos delitos vinculados a trata de menores.

En medio de la controversia, Petro también publicó mensajes donde cuestionó la existencia de “presos políticos” en América Latina y defendió la necesidad de fortalecer la democracia regional.

“No debe haber presos políticos en ninguna parte de las Américas”, sostuvo el mandatario colombiano.

Posteriormente, Evo Morales agradeció públicamente el respaldo de Petro y afirmó que el presidente colombiano estaba “defendiendo la soberanía de América Latina ante la soberbia del imperialismo”.

La respuesta boliviana fue inmediata. Desde la Cancillería remarcaron que las declaraciones del mandatario colombiano “no reflejan la buena relación histórica entre ambos países” y reiteraron que la crisis institucional boliviana solo puede resolverse mediante los mecanismos democráticos establecidos en la Constitución nacional.