Un estudio académico descartó que las demoras en Lima hayan cambiado el resultado electoral en Perú
Investigadores de la Universidad de Stanford concluyeron que las aperturas tardías de mesas redujeron la participación en Lima, aunque no existen evidencias de que hayan alterado el pase al balotaje presidencial.
Un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Stanford concluyó que las demoras registradas durante la primera vuelta presidencial en Perú afectaron la participación electoral en Lima Metropolitana, aunque no habrían modificado el resultado final ni el orden de los candidatos que accedieron al balotaje.
La investigación fue presentada como amicus curiae ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y analizó las irregularidades logísticas ocurridas durante los comicios del 12 de abril, cuando cientos de mesas de votación abrieron con varias horas de retraso e incluso algunas debieron habilitarse recién al día siguiente en una decisión considerada inédita dentro del sistema electoral peruano.
El informe cobra especial relevancia debido a las denuncias impulsadas por el exalcalde de Lima Rafael López Aliaga, candidato de Renovación Popular, quien quedó fuera de la segunda vuelta por una diferencia cercana a los 21.000 votos frente a Roberto Sánchez, postulante de Juntos por el Perú.
López Aliaga sostuvo públicamente que las demoras en Lima —considerada uno de sus principales bastiones electorales— le habrían costado cientos de miles de votos, aunque hasta el momento no presentó pruebas concretas que respalden esa hipótesis.
El estudio fue desarrollado por el Laboratorio de Democracia en Acción de Stanford y estuvo encabezado por los académicos Beatriz Magaloni y Alberto Díaz-Cayeros, junto a los investigadores Christopher Dann y Marcelo Peña.
Para realizar el análisis, el equipo reconstruyó una base de datos compuesta por más de 92.600 actas electorales utilizando información de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), documentos escaneados y herramientas de inteligencia artificial destinadas a identificar horarios reales de apertura de mesas.
Según el informe, las mesas afectadas por aperturas tardías registraron caídas de entre 2,5 y 5 puntos porcentuales en la participación electoral. Las estimaciones más amplias calculan pérdidas potenciales de entre 24.000 y 28.000 votos vinculados a las demoras logísticas.
Sin embargo, los investigadores remarcaron que esos votos no pueden atribuirse automáticamente a un solo candidato. “El número de votantes que dejaron de participar se reparte entre todos los partidos”, explicó Díaz-Cayeros durante una entrevista citada en el informe.
El trabajo sostiene además que, incluso bajo escenarios estadísticos favorables para López Aliaga, la diferencia final respecto de Roberto Sánchez apenas se habría reducido entre 5.000 y 5.700 votos, debido a la fragmentación del electorado entre 35 candidaturas y la existencia de votos blancos y nulos.
“Si las mesas no hubieran abierto extraordinariamente tarde, la ventaja final de Roberto Sánchez sobre López Aliaga habría sido menor, pero manteniendo el segundo lugar para la segunda vuelta”, concluyeron los autores del estudio.
La investigación también identificó ciertos patrones considerados “consistentes con un reporte estratégico de horarios” en algunas mesas electorales, particularmente alrededor de los límites horarios legales establecidos para la apertura.
Los investigadores observaron una concentración estadísticamente inusual de reportes justo antes de las 12 del mediodía y de las 14 horas, fenómeno conocido en demografía como “heaping”. No obstante, aclararon que ese comportamiento no constituye evidencia suficiente para afirmar la existencia de manipulación deliberada.
El informe advierte además que este tipo de irregularidades logísticas pueden alimentar narrativas de fraude y deslegitimación institucional en un contexto donde Perú atraviesa desde hace años una profunda crisis de representación política y baja confianza ciudadana.
Actualmente, el escenario electoral peruano quedó definido para una segunda vuelta entre Keiko Fujimori, quien lideró la primera ronda con el 17,2% de los votos, y Roberto Sánchez, en una elección que vuelve a reflejar la histórica polarización entre fujimorismo y antifujimorismo en el país andino.