Bolivia profundiza su crisis política y social mientras los bloqueos generan desabastecimiento en La Paz
Las protestas contra el presidente Rodrigo Paz ya afectan el suministro de alimentos y combustibles, mientras crece la tensión entre movimientos sociales, el gobierno y las fuerzas de seguridad.
Bolivia atraviesa una escalada de conflictividad política y social que ya comenzó a impactar directamente sobre la vida cotidiana de la población. Las protestas masivas contra el gobierno del presidente Rodrigo Paz mantienen bloqueadas las principales rutas de acceso a La Paz y provocan serios problemas de abastecimiento de alimentos y combustibles en distintos puntos del país.
La capital boliviana se convirtió en el epicentro de una crisis que combina reclamos económicos, conflictos territoriales, cuestionamientos políticos y un creciente enfrentamiento entre organizaciones sociales y fuerzas de seguridad. En las últimas semanas se multiplicaron las marchas, cortes de rutas y movilizaciones encabezadas por sectores indígenas, campesinos, movimientos populares y organizaciones afines al expresidente Evo Morales.
Según estimaciones citadas en el informe, existen actualmente alrededor de 67 puntos de bloqueo distribuidos en distintas regiones del país, aunque la mayoría se concentra en los accesos a La Paz. La interrupción de las rutas comenzó a generar dificultades logísticas para el ingreso de productos básicos y combustibles hacia la ciudad.
La politóloga boliviana Nadia Guevara explicó que el conflicto tiene raíces estructurales que se remontan al inicio mismo del gobierno de Rodrigo Paz, aunque la fase más visible de la crisis comenzó hace aproximadamente seis semanas con movilizaciones impulsadas por organizaciones campesinas e indígenas del oriente boliviano.
Las primeras protestas surgieron en los departamentos de Beni y Pando en rechazo a la Ley 1720, una normativa vinculada a la monetización de tierras comunitarias que, según los sectores movilizados, perjudica a pequeños productores y comunidades rurales.
“Todas estas reivindicaciones y esta movilización tienen un origen desde el momento en el que Rodrigo Paz asume la presidencia y rompe con el mismo electorado que lo llevó al lugar que ocupa actualmente”, sostuvo Guevara durante una entrevista citada en el informe.
Con el paso de las semanas, otros sectores sociales comenzaron a sumarse a las protestas incorporando demandas vinculadas al costo de vida, el deterioro económico, la falta de representación política y el rechazo a las políticas impulsadas por el nuevo gobierno.
El conflicto también refleja una fuerte fragmentación del escenario político boliviano. Rodrigo Paz llegó a la presidencia con apenas el 32% de los votos en un contexto marcado por la dispersión electoral y la pérdida de centralidad del Movimiento al Socialismo (MAS), fuerza históricamente vinculada a sectores populares y campesinos.
Según Guevara, gran parte de las organizaciones sociales que tradicionalmente se sentían representadas por el MAS quedaron políticamente “huérfanas” tras las elecciones y sin espacios institucionales donde canalizar sus reclamos.
“El Parlamento está dominado por sectores de centro derecha y derecha. Prácticamente no existe oposición”, señaló la especialista, quien remarcó además el respaldo explícito al gobierno por parte de dirigentes opositores históricos como Jorge Quiroga y Samuel Doria Medina.
La ausencia de representación institucional terminó trasladando nuevamente el conflicto a las calles, en un escenario de creciente polarización política y aumento de la violencia.
En paralelo, la presencia policial se intensificó en distintos puntos de La Paz y organizaciones sociales denunciaron represión y persecución política contra manifestantes. También reaparecieron grupos de choque vinculados a sectores conservadores que ya habían tenido participación durante la crisis política de 2019.
“El nivel de violencia y conflictividad que estamos viendo en La Paz va en aumento”, advirtió Guevara.
Las movilizaciones representan uno de los mayores desafíos políticos para el gobierno de Rodrigo Paz desde su llegada al poder y exponen la dificultad del Ejecutivo para contener el malestar social en medio de una crisis económica y de representación política cada vez más profunda.