Cambian el sistema de valuación de hacienda de invernada y reducen la carga impositiva para productores ganaderos

El Gobierno destacó que la modificación permitirá aliviar impuestos durante el proceso de engorde y favorecerá la producción de animales más pesados en la cadena bovina.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca confirmó la implementación de un nuevo esquema de valuación para la hacienda de invernada, una medida que apunta a reducir la carga tributaria sobre productores ganaderos dedicados al engorde bovino y mejorar la rentabilidad del sector.

La modificación quedó establecida a partir de la aplicación del artículo 193 de la Ley 27.802/2026 de Modernización Laboral y alcanza especialmente a establecimientos de invernada y feedlots dedicados al engorde a corral.

Según explicaron desde el organismo dependiente del Ministerio de Economía, el nuevo sistema permitirá que los productores utilicen un mecanismo de valuación basado en costos estimativos de revaluación anual, reemplazando criterios anteriores vinculados directamente a precios de mercado.

La medida impactará particularmente sobre categorías como vaquillonas y novillos, dos de los segmentos más relevantes dentro del circuito de producción bovina.

A partir de la nueva normativa, los productores podrán aplicar índices de relación establecidos en las tablas anexas de la Ley 23.079 para determinar el valor impositivo de los animales.

En el caso de las vaquillonas, se utilizará el índice correspondiente a la categoría de uno a dos años, mientras que para los novillos se aplicará el mismo criterio según la categoría correspondiente.

El principal objetivo del cambio es reducir la carga tributaria durante el período de engorde, es decir, mientras los animales permanecen dentro del establecimiento productivo antes de su comercialización final.

Desde Agricultura señalaron que el esquema anterior generaba una presión fiscal elevada debido a que los animales debían valuarse según precios de plaza, incluso antes de concretarse efectivamente la venta.

Con el nuevo sistema, el impuesto queda diferido hasta el momento de la comercialización del animal terminado, reduciendo el impacto fiscal sobre procesos productivos que requieren largos períodos de inversión y alimentación.

“La modificación reduce la carga tributaria por la mera tenencia mientras se engorda el animal”, indicaron desde el área oficial.

El Gobierno sostuvo además que la medida busca fortalecer la competitividad de una actividad caracterizada por ciclos productivos extensos y altos costos operativos, especialmente en un contexto donde muchos establecimientos enfrentan mayores exigencias financieras vinculadas a alimentación, infraestructura y costos sanitarios.

Uno de los aspectos destacados por el sector ganadero es que la nueva modalidad elimina ciertos desincentivos fiscales que históricamente condicionaban la producción de animales de mayor peso.

Hasta ahora, algunos productores optaban por acelerar la venta del ganado antes del cierre contable para evitar incrementos impositivos derivados de la valuación del stock.

Según Agricultura, el nuevo esquema permitirá que la carga tributaria se corresponda más directamente con la venta efectiva del producto y no únicamente con la tenencia del animal dentro del establecimiento.

Desde el Gobierno señalaron además que la medida se inscribe dentro de una estrategia más amplia orientada a fortalecer la cadena de carne bovina argentina y mejorar las condiciones de producción para el sector agropecuario.

La producción ganadera continúa siendo una de las principales actividades exportadoras de Argentina y uno de los rubros estratégicos para el ingreso de divisas, especialmente a través de las ventas externas de carne vacuna hacia mercados como China, Estados Unidos y la Unión Europea.

Productores y entidades rurales venían reclamando desde hace años modificaciones en los criterios de valuación fiscal de la hacienda debido al impacto que generaban sobre establecimientos de engorde intensivo y procesos productivos de mayor duración.

La expectativa oficial es que la reducción de la presión tributaria incentive nuevas inversiones en el sector y favorezca una mayor producción de animales pesados destinados tanto al consumo interno como a exportación.