El Gobierno chileno defendió su “megareforma” y aseguró que apunta a reactivar la economía y el empleo
Funcionarios del gobierno de José Antonio Kast defendieron en el Congreso el proyecto de reforma económica impulsado por el Ejecutivo y rechazaron las críticas que lo califican como una iniciativa destinada a beneficiar a los sectores más ricos. La administración sostuvo que las medidas buscan estimular inversiones, empleo y crecimiento económico.
El gobierno de Chile salió a defender en el Congreso el proyecto de “Reconstrucción Nacional”, la ambiciosa reforma económica impulsada por el presidente José Antonio Kast que propone rebajas impositivas, incentivos a la inversión y cambios regulatorios orientados a acelerar el crecimiento económico del país.
Durante una jornada de debate técnico desarrollada en la sede del Congreso en Santiago de Chile, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, respondió a cuestionamientos planteados por sectores opositores respecto al costo fiscal y al impacto distributivo de la iniciativa.
Según informó BioBioChile, el funcionario rechazó las acusaciones que sostienen que la reforma favorece principalmente a los sectores de mayores ingresos y afirmó que los efectos positivos alcanzarán especialmente a la clase media y al mercado laboral.
Quiroz sostuvo que durante años existió una idea equivocada respecto a que el aumento de impuestos garantizaba automáticamente una mayor recaudación fiscal. En cambio, defendió que el nuevo plan económico apunta a mejorar el clima de inversión y dinamizar la actividad económica mediante una reducción de trabas regulatorias y estímulos fiscales.
Entre las medidas incluidas en el proyecto se encuentra la reducción gradual del impuesto de primera categoría hasta el 23%, además de beneficios especiales para pequeñas y medianas empresas. El gobierno explicó que las Pymes podrían acceder a tasas más reducidas en los próximos años mediante mecanismos de créditos tributarios vinculados al empleo.
El ministro también defendió las herramientas de incentivo al empleo formal contempladas en la reforma y argumentó que resultan necesarias en un contexto de automatización creciente y pérdida de puestos de trabajo en distintos sectores productivos.
Uno de los puntos que genera preocupación entre economistas y sectores opositores es el posible impacto de la reforma sobre el déficit fiscal. En ese sentido, el director de Presupuestos, Juan Pablo Gómez, reconoció que los efectos fiscales definitivos de la iniciativa solo podrán medirse una vez que el proyecto sea aprobado y puesto en marcha.
Además, confirmó que la próxima regla fiscal que anunciará el gobierno en junio no incluirá todavía el impacto potencial de esta reforma, lo que alimentó dudas dentro del debate técnico y parlamentario.
Desde el oficialismo sostienen que la combinación de menor carga tributaria, mayor eficiencia del gasto público y reducción de obstáculos regulatorios permitirá aumentar las inversiones y generar un proceso de reactivación económica capaz de compensar la caída inicial en la recaudación.
En paralelo, el Ministerio de Hacienda aseguró que trabaja junto a distintas áreas del Estado en mecanismos de control y optimización del gasto público, incluyendo cruces de información y revisión de sistemas administrativos para detectar irregularidades y reducir pérdidas fiscales.
El proyecto continúa ahora su discusión legislativa en medio de un escenario político dividido, donde el gobierno necesita construir apoyos parlamentarios para avanzar con una de las principales iniciativas económicas de la administración de Kast.